La ola contra la inmigración que recorre Europa está provocando situaciones propias de un relato del escritor Franz Kafka. Una mujer de nacionalidad marroquí, que reside en los Países Bajos con su cónyuge, de nacionalidades neerlandesa y marroquí, y con su hijo menor de edad, de nacionalidad neerlandesa, ha tenido que llevar su caso hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) frente a la amenaza de expulsión por parte de las autoridades neerlandesas y ante la negativa a darle un permiso de residencia porque ya se lo había concedido España.

Esta mujer, con nombre V para proteger su identidad, residió y trabajó legalmente en España desde 1999 hasta 2014. Ese mismo año se fue a vivir con su pareja y registraron su matrimonio en el Registro Civil del municipio neerlandés en el que residen. En 2015 nació el hijo de la pareja que tiene la nacionalidad neerlandesa y del que se ocupan ambos cónyuges, ya que no empezó a hablar hasta los cinco años y presenta dificultades de expresión que lo llevaron a seguir una enseñanza especializada, destinada a los alumnos que necesitan un apoyo específico.

La situación familiar es más complicada porque el marido de V no percibe ningún ingreso profesional debido a su estado de salud. El padre está parcialmente exento de la obligación de trabajar y percibe una prestación de asistencia social.