Las autoridades quieren deportarlas al considerar que el ‘apartheid’ de género del país no afecta a sus vidas porque además se dedican a trabajos domésticos

El Servicio de Inmigración y Naturalización (IND) de Países Bajos, ha decidido que tres mujeres afganas que habían solicitado un permiso de residencia pueden ser devueltas a Afganistán. Las autoridades neerlandesas sostienen que el trío “no ha podido demostrar de manera suficiente que las normas de los talibanes les impidan llevar la vida que deseen”. Tampoco han logrado probar que sus vidas corran peligro, en un país que, según el Tribunal de Justicia de la Unión Europea,

nero-en-afganistan.html" data-link-track-dtm="">discrimina de tal manera a las mujeres que equivale a una “persecución”. La resolución del IND será revisada en febrero por los jueces, por lo que no serán expulsadas todavía.

En un comunicado, Amnistía Internacional indica que Inmigración ha rechazado las tres peticiones porque las mujeres “no visten al estilo occidental”. Como además en Países Bajos se dedican “a tareas domésticas” en el ámbito familiar, podrían adaptarse a la vida en Afganistán, explica la organización.

En su respuesta, colgada también en Internet, el IND admite que “es indiscutible que los talibanes oprimen a las mujeres”. Sin embargo, y aunque este rechazo es “excepcional”, aseguran que las solicitantes no han demostrado que les sea imposible llevar en su país “la vida que deseen”. Por otro lado, el hecho de que en Países Bajos “se atrevan a salir a la calle, a trabajar, y tengan la oportunidad de ser independientes y autónomas no significa que no puedan adaptarse”, al volver a su país, según reza la decisión, a la que ha tenido acceso el programa televisivo Nieuwsuur.