El 10 de abril, el gobierno de Polonia organizó la deportación a Afganistán de nueve ciudadanos afganos, pese a que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos había dictado medidas cautelares, antes de su vuelo. Sus abogados lograron presentar una solicitud en Estrasburgo para detenerla. Seis no viajaron, pero tres fueron expulsados pese a la decisión del Tribunal. Partieron en un avión militar desde Cracovia hasta Tashkent, en Uzbekistán, y de allí a Kabul. Iban acompañados por 15 guardias fronterizos polacos, un médico, ocho miembros de la fuerza aérea y un observador independiente. "Ninguno de ellos tenía antecedentes penales en Polonia, aunque el gobierno intenta decir que estamos deportando a delincuentes", precisa por teléfono a El Confidencial, el abogado polaco Tomasz Sieniow, presidente de la ONG Instituto del Estado de Derecho, que viajaba en el vuelo, en calidad de observador. "Eran solo refugiados que no fueron reconocidos como tales", afirma Sieniow. Desde marzo de 2025, Polonia mantiene la suspensión del derecho a solicitar asilo a los refugiados que lleguen al país a través de su frontera con Bielorrusia. Los afganos son uno de los grupos más numerosos –solo superado por sirios y somalíes—, que llegan a la frontera polaco-bielorrusa, atravesando el bosque de Białowieża. Unos 1.400 afganos lo hicieron entre junio de 2022 y diciembre de 2026, según la fundación We Are Monitoring. Llegan "asustados, sin haber comido durante varios días, algunos sin zapatos", describe uno de los activistas de la fundación. Solicitantes de asilo, refugiados y migrantes se congregan en el paso fronterizo de Bruzgi-Kuznica Bialostocka, Bielorrusia, el 15 de noviembre de 2021. (EFE/EPA Oksana Manchuk) Frontex no participó en la deportación de los tres afganos desde Polonia, "porque esto es ilegal", continúa Sieniow, que explica que, por ello, el gobierno polaco utilizó un avión militar. Por su seguridad, no puede dar detalles de sus perfiles, pero "eran tres personas normales", insiste. "Lo más absurdo es que llevaban siete u ocho meses detenidos, sin que se llevara a cabo ningún procedimiento, porque probablemente constituía una violación del Convenio Europeo", agrega. Además, de "ser muy costoso". El encuentro de Bruselas Meses antes, el 30 de agosto de 2024, Alemania deportó a 28 afganos con antecedentes penales y a otros 81 afganos, el 18 de julio de 2025 y Austria deportó a un hombre afgano condenado por un delito, el 21 de octubre de 2025, según la Agencia Europea para el Asilo. La UE sigue sus pasos. Aunque ningún país de la UE reconoce al gobierno talibán, la UE cuenta con una mínima presencia en Kabul desde 2022, y tras semanas de secretismo, el 12 de mayo, un portavoz de la Comisión Europea confirmó en una sesión con periodistas que, en coordinación con el Ministerio de Justicia de Suecia, habían enviado una carta al "gobierno de facto de Afganistán", preguntando sobre la disponibilidad para una reunión en Bruselas. TE PUEDE INTERESAR De Irán a Białowieza: cómo este bosque polaco se convirtió en una trampa mortal Lola García-Ajofrín Petra Dvořáková (Deník Referendum. República Checa) Angelina Davydova (n-ost. Alemania) Datos: Ana Somavilla El portavoz de la Comisión admitió que esta reunión será "una continuación de un encuentro previo", que se produjo en enero, en Afganistán, y en respuesta a una iniciativa presentada, en octubre de 2025, por 20 estados miembros y de la zona Schengen, que solicitaron a la Comisión que coordinara estos encuentros para deportar a personas que "supongan una amenaza a la seguridad". La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) junto a más de 80 organizaciones ha enviado una carta a los miembros de la UE advirtiendo que "los talibanes no representan al pueblo de Afganistán, ya que carecen de legitimidad democrática interna" y, advierten de "las detenciones arbitrarias, desapariciones, ejecuciones, tortura y represalias" que están teniendo lugar. El único país donde las niñas no estudian "No podemos permitir que se sienten a hablar con los talibanes; ya hemos visto lo que pasó con las negociaciones de paz en Qatar con EE.UU. y cómo han salido", exclama, a El Confidencial, la periodista y activista feminista Khadija Amin, en referencia al acuerdo por el que se llevó a cabo la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán, tras 20 años, y que fue sucedido por el regreso de los talibanes. "Nos da miedo y no creemos que sea aceptable". Amin era presentadora de televisión en su país cuando los talibanes recuperaron el control de Kabul, el 15 de agosto de 2021. Una semana después, consiguió salir, con ayuda del gobierno de España, donde hoy es refugiada. Dejó allí a sus hijos, porque está divorciada y en Afganistán a una mujer no permite tener la custodia. "Afganistán es el único país del mundo donde las niñas solo pueden estudiar hasta los 10 u 11 años", recuerda Amin. "Existe un apartheid de género y queremos que se reconozca como crimen de la humanidad", continúa. Dice que hay muchos casos de mujeres que fueron deportadas de Pakistán a Afganistán y fueron desaparecidas, y militares asesinados. "Y con todo esto que sabemos, ahora Europa se sienta a hablar con los talibanes, me parece injusto". La periodista afgana Khadija Amin pasó de presentar los informativos en Afganistán a pedir asilo en España (EFE/Miguel Ángel Molina) "Pese a la bien documentada represión por los talibanes de los derechos humanos, muchos Estados –incluidos Irán, Pakistán, Turquía, Tayikistán, Alemania y Austria— piden que se deporte a afganos a un país donde las violaciones de derechos, especialmente contra las mujeres, las niñas y las voces disidentes, son sistemáticas", advirtió Amnistía Internacional en diciembre. Apenas unos 105.000 afganos fueron evacuados en esas dos semanas de agosto, entre ellos, periodistas, traductores, artistas, y asistentes de militares, con sus familias y bebés, que se amontonaron entre gritos y empujones, en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai. Los que no tenían conexiones o recursos huyeron por las fronteras terrestres, principalmente a Pakistán e Irán, donde hay 2,2 millones de refugiados afganos, según Naciones Unidas. "Irme de Afganistán fue una de las decisiones más difíciles de mi vida; tuve que dejar atrás a mis padres, a mis hermanos, a compañeros y todo lo que conocía", admite el periodista Shafi Karimi, fundador de Future Afghanistan, una redacción independiente en el exilio, refugiado en Francia. Proviene del distrito de Charkh, "una zona que durante años permaneció en gran medida fuera del control del gobierno y fuertemente influenciada por la actividad de los talibanes y el ISIS". "Los extremistas nos señalaban a mi esposa y a mí como 'no creyentes' por defender los derechos humanos", afirma. En noviembre de 2020, asesinaron a su amigo y colega Elyas Dayee, periodista de Radio Azadi en Helmand, con explosivos colocados en su vehículo, y aquello le afectó "profundamente". En febrero de 2021, con el apoyo del Comité para la Protección de los Periodistas y la embajada turca, él y su esposa abandonaron Afganistán. Dice que si hoy, bajo el mando talibán, regresara a Afganistán, "podría enfrentarme a la detención, la persecución o la cárcel. ¿Es seguro regresar a Afganistán? "La seguridad tiene diferentes significados; allí hay personas a las que no se les permite hacer nada, por ser hazaras o chiítas", recuerda Ali Ghulami, un afgano de 38 años, de la etnia hazara y chií, que llegó a Grecia en 2024 con su familia, donde se le concedió asilo. Dice que las cosas no son como vende la propaganda en Instagram, TikTok y YouTube, con algunos influencers que han viajado y muestras de que "los talibanes han cambiado". "Utilizan la imagen de turistas extranjeros, porque saben que no los pueden matar ni arrestar porque les crearía graves problemas políticos". En Grecia, las estadísticas también muestran que el panorama jurídico para los solicitantes de asilo afganos está cambiando. La caída de la aceptación casi universal (97%) al 86% en la aceptación por mérito sugiere un "endurecimiento de las políticas", explica Vicky Aggelidou, abogada del organicación Legal Centre Lesvos (LCL). En las últimas semanas, varias solicitudes de asilo de hombres afganos en Lesbos han sido denegadas. Esto ocurre tanto con hombres que llegaron solos como con aquellos que se encuentran aquí con sus familias", revela un informe de LCL. Mientras, el abogado polaco Tomasz Sieniow, cuenta que, tras la salida del vuelo con los afganos desde Polonia, recibieron informaciones que los talibanes no les permitieron acceder al país, estuvieron detenidos, tuvieron que regresar a Uzbekistán, y de nuevo, otra vez, a Kabul, en una operación que ha durado 10 días. Sieniow dice que si los gobiernos nacionales acceden a mantener relación con las misiones diplomáticas de los talibanes, "no respetarán sus propias decisiones".
Polonia abrió la caja de Pandora al expulsar a tres afganos, Bruselas sigue sus pasos
Temor entre afganos refugiados en Europa y, en especial mujeres y minorías, ante la inminente visita de los talibanes a Bruselas para discutir sobre deportaciones. En enero, funcionarios europeos viajaron a una reunión previa en Kabul










