Suena el despertador y Henar abre LinkedIn, revisa el correo, investiga sobre algunas empresas, se prepara una entrevista, corrige una carta de presentación y actualiza su hoja de Excel. No cobra por esas horas, aunque se parecen bastante a una jornada laboral, y muchas veces no recibe ni siquiera una respuesta. Tarda más de cien solicitudes y cinco meses en conseguir un contrato que se adapte a su currículum y necesidades.

“Al volver a España, tras un tiempo viviendo en Australia, me imaginé que no tendría problema en encontrar un trabajo en el sector del marketing, con unas condiciones adecuadas a los seis años de experiencia que ya tenía, pero no fue así”, cuenta Henar, de 28 años, que dedicaba las mañanas enteras a buscar y presentarse a puestos vacantes en su especialidad. “Al final yo no contaba con paro ni con ninguna ayuda económica y tener que tirar de ahorros era lo que más agobiaba”, confiesa.

Con una tasa de paro en torno al 10%, buscar empleo en España se ha convertido para muchos en una especie de paradoja estadística: el mercado laboral se expande, pero también lo hace la población activa, por lo que en ciertos sectores el acceso puede ser muy competitivo. El año pasado, el portal de empleo InfoJobs registró 136 millones de inscripciones para 2,5 millones de vacantes. Es decir, aunque la oferta creció un 1% con respecto a 2024, el número de candidaturas lo hizo en un 5%, recoge el informe InfoJobs-Esade sobre el Estado del mercado laboral 2025.