Es probable que hayan sido los filósofos de la Antigua Grecia quienes comenzaran a preguntarse por el sentido de la vida. Una cuestión relacionada con el propósito y las responsabilidades que implica. Sobre ello invita a reflexionar el psiquiatra y neurólogo Viktor Frankl.El mensaje central de la frase es que las personas no deben preguntarse cuál es el sentido de su vida, sino reconocer que es la vida la que les pregunta por el propósito. Esto cambia el enfoque: de la búsqueda de sentido a vivirlo a través de la acción.La idea, propuesta en el libro El hombre en busca de su sentido, suena compleja, pero es bastante simple. El propósito no se descubre solamente a través de la reflexión, sino también mediante la acción. Entonces, en lugar de preguntarnos constantemente qué carrera o éxito deseamos deberíamos preguntarnos qué nos exige el momento presente.Esta manera de ver las cosas ha cobrado nueva relevancia a medida que profesionales y empresas se enfrentan a los rápidos cambios tecnológicos, el agotamiento y la incertidumbre económica. Para algunos expertos, los mejores líderes fuertes no solo son ambiciosos, sino que también son capaces de responder exitosamente a situaciones difíciles.En el ámbito laboral, entonces, los mejores jefes son quienes apoyan a sus empleados durante la crisis, responden de manera ética a la adopción de nuevas tecnologías y transmiten confianza y responsabilidad ante la incertidumbre.Cómo aplicar la enseñanza de la frase en la vida cotidianaAlgunas sugerencias para llevar a la práctica la idea de Frankl son las siguientes: Dejar de buscar explicaciones absolutas para el sufrimiento, los fracasos o la incertidumbre. En lugar de ello, preguntarse: “¿Cómo voy a responder?”.Entender que cada decisión tiene significado.Aceptar que no siempre controlamos las circunstancias, uno de los pilares del pensamiento de Frankl: distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no.Vivir con intención y no en piloto automático.¿Quién fue Viktor Frankl?Neurólogo y psiquiatra, Viktor Frankl (1905-1997) creó la logoterapia, una corriente psicológica centrada en la búsqueda del sentido de la vida. Nació en Viena, Austria, y desde joven mostró interés por la psicología. Siendo aún un adolescente comenzó a estudiar las teorías de Sigmund Freud y, más adelante, las ideas de Alfred Adler. Pero, luego desarrollaría su propia visión psicológica, distinta de ambas corrientes.Su vida cambió de manera drástica en 1942, cuando fue deportado junto a su familia a los campos de concentración. Estuvo en varios, como Auschwitz, donde perdió a sus padres, su hermano y su esposa embarazada. En medio de condiciones extremas, observó que algunas personas lograban mantener la esperanza y la fortaleza psicológica. Esa experiencia se convertiría en la base de su teoría: el ser humano puede soportar casi cualquier situación si encuentra un propósito para seguir viviendo.Tras ser liberado en 1945, regresó a Viena y escribió El hombre en busca de sentido, donde combina su testimonio en los campos de concentración con las bases de la logoterapia. Esta disciplina sostiene que la principal motivación humana no es el placer ni el poder, sino la búsqueda de un significado. Incluso el sufrimiento puede adquirir sentido si la persona encuentra una razón para enfrentarlo.
Cita del día, Viktor Frankl, psiquiatra: “En última instancia, el hombre no debería preguntarse cuál es el sentido de su vida, sino que más bien debe reconocer que es a él a quien se le pregunta”
Un cambio de enfoque para buscar una respuesta a un tema fundamental.Su aplicación en el mundo laboral y en la vida cotidiana.













