La nueva Europa que se debate esta semana en la Reunión Anual del Cercle d'Economia –más autosuficiente en ámbitos como la energía, la defensa o la salud– también empieza en un laboratorio. Las jornadas han dedicado este miércoles uno de sus diálogos al sector farmacéutico y biotecnológico, como ejemplo de industrias clave en las que la región aún está a tiempo de recuperar su brillo y liderazgo global. ”[Conseguirlo] no está relacionado solo con el conocimiento, sino también con la industria y la regulación, para asegurar que tenemos un ecosistema que puede convertirse en un motor económico”, ha remarcado Clara Campàs, socia fundadora de la gestora barcelonesa especializada en ciencias de la vida Asabys y encargada de moderar esta mesa redonda.Como muestra de esta conjura europea para fortalecer la industria de la salud frente al auge de Estados Unidos y China, una compañía que desarrolla tecnología neurológica basada en implantes de grafeno desde Barcelona. La consejera delegada y cofundadora de Inbrain Neuroelectronics, Carolina Aguilar, ha explicado que escogió la capital catalana para su proyecto porque fue donde encontró “la visión” para convertir su investigación en productos comercializables.Compite de tú a tú, aunque lo matiza, con un magnate del tamaño de Elon Musk y su compañía de chips cerebrales Neuralink. Aun así, la emprendedora ha sacado pecho de que los materiales que usan en Ibrain les dan un “superpoder” que el sudafricano no tiene. “Queremos ser la próxima compañía de 1.000 millones de euros”, ha insistido, y aspira a competir al nivel de titanes europeos como Siemens o Philips.“Queremos ser la próxima compañía de 1.000 millones de euros”, dice la consejera delegada de Inbrain NeuroelectricsUno de los principales retos para empresas biotecnológicas como la suya, en las que el riesgo para los inversores es más alto de lo habitual, es la financiación. Otro de los presentes en el escenario ha sido, precisamente, el consejero delegado de la belga Agmoab Therapeutics, Tim Knotnerus. Esta biotech acudió a fondos europeos para sus primeras ampliaciones de capital, pero con el tiempo ha ido incorporando más gestoras internacionales como la estadounidense Fidelity, hasta completar este año su salida a bolsa en el Nasdaq.“Las startups tienen problemas para captar financiación y los fondos también afrontan dificultades en las fases tempranas. Europa necesita más fondos de crecimiento capaces de acompañar a las compañías en etapas avanzadas, lo que permitiría que permanecieran privadas durante más tiempo”, ha advertido el empresario en el foro barcelonés.La voz de las grandes farmacéuticas la ha puesto Laura Colón, la nueva presidenta de AstraZeneca España, que desde finales del año pasado ha dado una nueva vida al emblemático edificio Estel de Barcelona con su centro de innovación global. “Estamos interesados en invertir en Europa”, ha asegurado la directiva. Aun así, Colón ha recordado la pérdida de competitividad del Viejo Continente en el ámbito de la salud, una industria que gana relevancia cada día, a medida que la esperanza de vida de los europeos y los españoles se alarga.En la misma línea, ha alertado de que la inversión en I+D lleva muchos años “estancada”, mientras los Estados Unidos y China cogen la delantera. Colón ha atribuido esta situación, en parte, a la mayor regulación: mientras que en el gigante asiático un ensayo clínico se puede aprobar en 60 días, en la UE este período se extiende hasta los 110 días. “No está costando demasiado alcanzar la misma velocidad”, ha apuntado. De todos modos, ha recordado que España cuenta con los mejores científicos, el ecosistema “perfecto” y pacientes comprometidos con la investigación, para seguir reforzando esta posición.Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro 'El club de los unicornios' (Península, 2023).