Contemporánea con una profunda conexión con el paisaje fue la premisa del diseño de esta casa llamada Stamp House. Ubicada en el Barrio Muelles del megaemprendimiento Puertos, en Escobar, el entorno paradisíaco facilitó la tarea.Proyectada por los arquitectos Justina Leone y Gastón Loray, del estudio Leone Loray, tiene una superficie de 450 m2 y está desarrollada en dos plantas.Inspirada en la filosofía japonesa wabi-sabi, busca la belleza en lo simple, lo natural y lo imperfecto. Las texturas irregulares de la piedra, los veteados del mármol, las maderas sin artificios y la pátina del uso se convierten en protagonistas de un diseño que privilegia lo atemporal. No hay ostentación, sino una búsqueda de armonía, silencio visual y contemplación.Priorizar lo esencial y lo natural“Buscamos priorizar lo esencial y lo natural. Es una casa que se siente, se respira y se habita. Donde se tuvieron en cuenta todos los detalles mediante un diseño a medida y una cuidadosa selección de materiales”, explica la arquitecta.Desde el primer piso, la vivienda plantea una relación fluida con el entorno. La planta baja, más compacta, se abre al paisaje a través de amplios ventanales que permiten conectar con el jardín y disfrutar de buenas visuales.El hall de acceso se destaca por un espacio en doble altura que lleva a un living comedor integrado también en doble altura, que se abre hacia una galería equipada con parrilla, comedor y estar; y permite disfrutar de la piscina.La cocina, en tanto, posee una isla central y muebles de madera natural. Además, hay un baño completo para uso de todo la planta. También se destaca un patio interior con un olivo que es el corazón de la casa, y provee iluminación y ventilación.La planta alta concentra las áreas privadas y de descanso. Se organiza alrededor del vacío de la doble altura. Posee una suite principal con vestidor. Además, dos dormitorios que comparten un baño. En el exterior, este nivel envuelto en una celosía de madera vertical actúa como filtro de la luz y brinda privacidad sin desconectarse del paisaje. Este recurso aporta textura y calidez al frente.En cuanto a la materialidad, se priorizaron elementos nobles, con fuerte presencia sensorial: piedra natural, maderas macizas, mármoles y revestimientos en tonos tierra que conectan con el entorno.En tanto, la paleta cromática neutra refuerza la sensación de calma y permanencia, en sintonía con la arquitectura emocional del proyecto. Cada textura invita al tacto y al habitar con los sentidos.Espacios funcionales y confortablesLos espacios interiores están organizados en torno a una doble altura central que permite el ingreso de iluminación natural. Las visuales se abren estratégicamente hacia la laguna, logrando una constante conexión visual con el agua. El mobiliario, en tanto, realizado a medida genera un clima sereno, cálido y elegante.El diálogo constante con el entorno se observa en las galerías, patios internos, parasoles y ventanales corredizos que permiten controlar la apertura hacia el paisaje.La galería, también con vistas plenas a la laguna, se convierte en un espacio central que reúne e invita al encuentro. Equipada con un living y un comedor informal, propone extender la vida hacia el jardín y a la pileta.“Esta vivienda refleja cómo la arquitectura puede generar bienestar y trascender modas y tendencias. Esto se logra a través del uso consciente de materiales, la integración con la naturaleza y una estética que celebra lo simple. Una casa pensada para ser vivida con pausa, con los pies descalzos y los sentidos despiertos. Una casa atemporal”, concluye la arquitecta.