I. Asenjo
Actualizado a las 10:54h.
«Nos obsesionamos con los superalimentos exóticos y muchas veces olvidamos auténticas joyas de la dieta mediterránea». Así empieza una de sus últimas publicaciones el nutricionista y divulgador Pablo Ojeda, que invita a recuperar ingredientes tradicionales capaces de mejorar tanto la salud como el sabor de los platos cotidianos.
Según indica el experto en el vídeo, subido a Instagram, el tomate deshidratado presenta una ventaja clave frente al tomate fresco: la concentración de nutrientes. Al eliminar el agua, aumentan los antioxidantes, los minerales y, especialmente, el licopeno, un compuesto ampliamente estudiado por su impacto en la salud cardiovascular, la inflamación y el envejecimiento saludable.
«El licopeno es uno de los antioxidantes más importantes de la dieta mediterránea», subraya el nutricionista, quien destaca además un aspecto relevante como es su absorción, que mejora cuando el tomate se consume deshidratado y acompañado de aceite de oliva virgen extra, una combinación habitual en la gastronomía española. «Más saciedad y menos picoteo», indica.











