Mientras la ola de extrema derecha se extendía por Europa, Portugal se presentaba como la anomalía ibérica, ajena a un fenómeno que crecía sin parar. Pero en poco más de cinco años Chega se ha convertido en la segunda fuerza política en el Parlamento luso, y el país acaba de acoger una cumbre sobre remigración organizada por grupos a la derecha de la extrema derecha, que defienden la repatriación forzosa de millones de personas por su origen étnico o cultural. “Es sorprendente, pero no deja de seguir una cierta lógica”, concede el historiador italiano Riccardo Marchi.

Afincado hace casi dos décadas en Portugal, Marchi se dedica a estudiar la evolución del radicalismo de derecha y los movimientos populistas europeos en el Centro de Estudios Internacionales del Instituto Universitario de Lisboa y es profesor en la Universidad Lusófona. Desde ese doble papel, el académico analiza para elDiario.es los cambios políticos en el país y también los cambios generacionales que han amplificado el discurso identitario y supremacista en los más jóvenes, mientras en Europa cunden medidas antiinmigración como los centros de deportación fuera de la UE. “La última cumbre del Remigration Summit ha demostrado que ya no se trata de unos grupos marginales. Tienen dinero y apoyo externo”.