La reciente operación policial contra un grupo que pretendía convertirse en milicia armada muestra el auge y la normalización del discurso del odio desde la aparición del partido ultra Chega en 2019
Renata Cambra lleva varios días sin dormir en su casa ni acudir a la sede de su partido en Lisboa. En el colegio donde da clases de portugués alertó por si observaban presencias extrañas. No se siente segura desde que la Policía Judicial detuvo a 37 miembros del grupo neonazi 1143, cuyo líder, Mário Machado, está en la cárcel por incitación al odio y a la violencia contra la profesora. Aunque no ha dejado de hacer activismo, tiene los miedos y las precauciones de quien está en una diana.
En enero de 2022, Renata Cambra se presentó a las elecciones legislativas de Portugal por el Movimiento Alternativa Socialista (MAS) y adquirió notoriedad suficiente para que los círculos de extrema derecha se fijasen en ella. Cuando Machado propuso en una conversación en X “la prostitución forzosa para las mujeres del Bloco de Esquerda”, su interlocutor, Ricardo Pais, sugirió ampliarla a todas las políticas de la izquierda y reservar para Cambra “un tratamiento VIP”. “Servirán para motivar a las tropas en la reconquista”, agregó Pais.






