Ya no son casos esporádicos ni grupúsculos reducidos. La violencia de extrema derecha cuenta cada vez con más adeptos en Portugal, incluidos algunos integrantes de las fuerzas de seguridad, y sus agresiones son cada vez más frecuentes. La Policía Judicial acaba de asestar un golpe al grupo neonazi Movimento Armilar Lusitano con la detención este martes de seis personas, entre ellas un jefe de la Policía de Seguridad Pública (PSP) destinado en la Policía Municipal de Lisboa, y la confiscación de explosivos y armas, algunas diseñadas por impresoras 3D.
El movimiento funcionaba como una milicia, con entrenamientos con armas, y había sido fundado en 2018 por, entre otros, el agente detenido. Entre sus integrantes, repartidos por diferentes localidades, figuraban empleados de empresas de seguridad privada y de otras fuerzas policiales. En los canales de Telegram que usaban, donde se intercambiaban mensajes de otros grupos extremistas, participaban alrededor de 900 miembros. Manuela Santos, la jefa de la Unidad Nacional de Contraterrorismo de la Policía Judicial, que dirigió la operación, explicó que el movimiento estaba “armándose, reclutando miembros y entrenándose para realizar una acción”. Santos reconoció que desconocían cuál, pero se mostró convencida de que estaba “en su horizonte”.







