Lo que inició como una tendencia de bienestar aislada se ha consolidado en los últimos meses como un cambio definitivo en el consumo global. La forma de consumir bebidas ha dado un giro hacia la búsqueda de claridad mental y rendimiento físico. En Ecuador lo que antes era un hábito social incuestionable, hoy pasa por el filtro del bienestar y la salud preventiva. Según proyecciones de IWSR Drinks Market Analysis, para 2026, el mercado de bebidas sin alcohol triplicará al de las bebidas alcohólicas tradicionales, y según el último reporte de indicadores de consumo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la categoría de alimentos y bebidas no alcohólicas se mantiene como la de mayor peso en el presupuesto de los hogares ecuatorianos, reflejando una prioridad clara: la nutrición. PublicidadBebidas muy guayaquileñas: dulces y refrescantes, que no solo tomamos en las fiestas julianasEste cambio de comportamiento, que globalmente ya alcanza al 61 % de los jóvenes de la generación Z, según NCSolutions, se traduce en una demanda de bebidas con “propósito”, que les permita disfrutar de momentos sociales sin los efectos secundarios al día siguiente. Datos del INEC reflejan un aumento en el gasto de bebidas no alcohólicas en zonas urbanas como Quito y Guayaquil, lo que coincide con una búsqueda de opciones más saludables con una experiencia de sabor compleja.Esto también es respaldado por un estudio realizado por Kantar World Panel Ecuador: los consumidores jóvenes en Ecuador están dispuestos a pagar un poco más por productos que tengan un origen natural o artesanal frente a los productos industriales ultraprocesados.PublicidadPublicidadEn este contexto, los mocktails o cócteles sin alcohol elaborados con vinagre de manzana con la madre han ganado un protagonismo inesperado. A diferencia del vinagre común, esta conserva una red de proteínas, enzimas y bacterias buenas, conocida como “la madre”, que aportan un perfil de sabor profundo y refrescante, pero con un retorno nutricional positivo.La ciencia respalda este giro hacia lo funcional. Estudios publicados entre 2024 y 2025 en el Journal of Functional Foods destacan que el componente principal del vinagre de manzana, el ácido acético, ayuda al cuerpo a procesar mejor los azúcares después de las comidas y apoya la salud digestiva. Al elegir estas alternativas, las personas encuentran una forma de hidratarse que, en lugar de generar una carga para el organismo, actúa como una herramienta de bienestar metabólico y fortalece la microbiota intestinal.Publicidad“Estamos viendo que la gente ya no quiere elegir entre divertirse y estar sana; hoy buscan coherencia entre su vida social y su salud biológica. Al usar el Vinagre de Manzana con la madre como base de una bebida, no solo eliminamos el impacto del alcohol, sino que introducimos probióticos naturales que mejoran la digestión y la sensibilidad a la insulina. Es una manera rica y sencilla de cuidar el metabolismo; básicamente, es cambiar una bebida que genera pesadez por una que le suma salud al cuerpo”, señala Ricardo Paz, médico especialista en nutrición y dietética de Productos OLÉ. (I)
6 de cada 10 jóvenes eligen brindar sin alcohol y se inclinan hacia bebidas funcionales
La categoría de alimentos y bebidas no alcohólicas se mantiene como la de mayor peso en el presupuesto de los hogares.













