Cuando se abre la puerta del ascensor en la quinta planta del Desastre aparece una Rita/Regina sin sombrero (a�n), americana oversize y na�ticos con plataforma. Entusiasmada, presenta a un chico con gorra y la t�pica barba de no afeitarse en unos d�as: ��Es Edu! Un personaje de la novela�. ��El mejor! El m�s guapo y simp�tico�, sonr�e �l, que se encarga de un Desastre que ya no lo es: un coworking modern�simo en pleno barrio de Gr�cia, con el toque vintage que le dan los objetos rescatados del siglo XX. Pero cuando Regina Rodr�guez Sirvent (Alp, 1983) lleg� a este edificio a principios de 2014 estaba en un estado ruinoso, de ah� que sus primeros residentes -que pr�cticamente viv�an ah�- lo llamaran El Desastre. ��ramos un poco como los ni�os perdidos de Peter Pan. A las tres o cuatro de la madrugada te pod�as encontrar a gente�, recuerda Regina mientras sube a la azotea por unas escaleras que a�n conservan ese aire desvencijado y cutre, como de oficinas de los a�os 70. �La de fiestas que nos montamos aqu�... Ahora han puesto placas solares. Pero justo ah� fue donde Noah dio el concierto�, cuenta de una escena del libro.En este ya-no-Desastre, su alter ego literario Rita Racons conoci� a una delirante troupe de amigos digna de una versi�n mediterr�nea de Friends: uno lleva las redes sociales del Papa, otra es una influencer en secreto, luego est� el iluminado de la electr�nica o la creyente del hor�scopo, adem�s de la encantadora Charlotte, una rica americana con isla privada -parece salida del resort de The White Lotus- a la que sus padres han desheredado para que se espabile por s� misma... Hay un cap�tulo en el que el grupo va a buscar un sof� al Born pero antes de llev�rselo al coworking lo prueban en plena calle y, de paso, se toman unas birras frente a Santa Maria del Mar. �Parecemos un anuncio de la nueva temporada de Friends, con la diferencia que pisamos un suelo de m�s de 3.ooo a�os de historia�, escribe Regina en Palomitas de madrugada (Suma), todo un fen�meno editorial en Catalu�a que ya est� cruzando fronteras.La escritora en una terraza del Desastre con vistas a Gr�cia y un bote de palomitas.VICT�RIA ROVIRA / ARABA PRESSLa versi�n original en catal�n arras� el d�a de Sant Jordi (las colas de firmas de Regina rivalizaban con las de los escritores best seller), lidera las listas de m�s vendidos desde que se public� a finales de marzo y no hay ejemplares disponibles en las bibliotecas (est�n todos reservados durante semanas). Un �xito que va camino de superar el de su �pera prima, Bragas al sol (2022), que vendi� m�s de 100.000 ejemplares en catal�n -una cifra excepcional- y m�s de 15.000 en espa�ol, un hito para una autora novel. Ya tiene firmada una adaptaci�n cinematogr�fica y traducciones a varias lenguas, del polaco al ingl�s. Aunque en Estados Unidos el t�tulo se acaba de publicar con un almibarado Singing to the Sun (Cantando al sol). �Dijeron que usar la palabra bragas era un suicidio literario�, suspira.En Las bragas... -as� lo dice ella- una Rita/Regina reci�n licenciada en Psicolog�a hace las maletas en plena crisis econ�mica para marcharse a trabajar de au-pair a Estados Unidos, sin tener ni idea de ingl�s. El libro cuenta sus aventuras en Atlanta, d�gase �Helena� con un acento muy cerrado, as� p'adentro, para pronunciarlo como los americanos sure�os. Esa es una de las claves de la escritura de Regina: lo v�vido de sus adaptaciones ling��sticas, ya sea el delicioso andal� de su abuela, los equ�vocos ling��sticos con el ingl�s o su transcripci�n del japon�s. Porque Palomitas... empieza como Lost in Translation: con Rita perdida en Tokio, trabajando como comercial de vinos del Priorat. Y cada vez que hablan los japoneses -a los que pone nombres como Se�or Yakisoba- Rita oye: �Soy un gnomo /El m�s anciano del lugar /Uso hierbas que yo s�/Que pueden curar�.Tras cierta incredulidad inicial (�esto va en serio?), a las 20 o 30 p�ginas el lector ya est� riendo, algunos a carcajada limpia. Esa es la clave del �xito de Regina: que es divertid�sima. �De la primera que me r�o es de m� misma, as� que puedo permitirme ser ir�nica con los dem�s. Pero no es un humor cruel o que duela. Tiene una funci�n narrativa�, admite. Con cierta picaresca, se r�e de las contradicciones e hipocres�as de hipsters, expats, culturetas, modernos, flipados de la m�sica, ni�os de pap�... Un poco como si estuvi�ramos leyendo una novela de Friends escrita por Phoebe pero supervisada por Monica, una mezcla de ese seny i rauxa catal�n. Eso s�, Regina es pura rauxa, tan pasional como su Rita de ficci�n.��Quer�a pas�rmelo bien! El viaje de este libro fue encontrar mi voz o, m�s bien, aceptar la que ya ten�a. Eso significa aceptar que escribo con humor y que puedo hacer una novela como Dios manda: que sea divertida no significa que sea superficial�, justifica. Porque parece que tenga que justificarse por hacernos re�r con la literatura. Arist�teles ya advert�a que la comedia �no es un g�nero menor�, como recuerda Apo, el griego culto del coworking que a cada rato aparece para reivindicar la ra�z griega de todo... Apo es como Edu: real.El caso es que Regina tiene algo de ese humor tan patrio del Lazarillo y describe situaciones contempor�neamente quijotescas: de repente puede entrar un tipo con un cabra llamada Rosal�a; de la despedida de soltera mejor no hacer spoiler... Y es fan de Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza. �En Sant Jordi coincid� con �l y le ped� que me lo firmara�, cuenta, mientras se le ilumina la cara como la adolescente que lo ley�.La escritora en el 'terrat' de Gr�cia, con sus palomitas.VICT�RIA ROVIRA / ARABA PRESSEn la azotea del Desastre la ma�ana es gris y amenazantes nubes de lluvia cubren la monta�a del Tibidabo. En el Tetris de tejados, balcones y patios interiores de Gr�cia, una mujer recoge la ropa tendida. �Siempre ser� una chica de pueblo [creci� en la Cerdanya, corriendo por los campos y la monta�a]. Barcelona es una ciudad pero cuando subes a un terrat se convierte en un pueblo. Representan la �pica cotidiana. El ritmo se ralentiza, hay ropa tendida, plantas y jardines... una po�tica muy particular�, dice Regina mirando hacia esa otra ciudad-pueblo que se depliega en las alturas.Los terrats ya fascinaron al joven Picasso, que los pint� en cartones, peque�os �leos y cuadernos, casi un subg�nero dentro de su obra. Ya anciano, el artista los don� a la ciudad cuando se impuls� el Museu Picasso en los 70 (que tambi�n aparece en la novela). Echando mano de su formaci�n en Psicolog�a Social, la escritora pr�cticamente psicoanaliza el significado humano del terrat: �Es un espacio de intimidad expuesta. Est�s en tu casa pero todo el mundo te ve, es una extensi�n del hogar que a la vez es p�blica. Representa una frontera entre lo �ntimo y la exposici�n. All� se puede hablar, leer, pensar, esconderse o saltar de un edificio a otro...�.M�s all� de la licencia a lo Spiderman de saltar de tejado en tejado, Palomitas de madrugada dibuja un fresco costumbrista con los referentes m�s pop. Un ejemplo: He-Man y Skeletor -s�, los de Masters del Universo- despiden a Rita del trabajo sin contemplaciones (en realidad son dos tipos trajeados que le recuerdan a los m�ticos dibujos de los 80). En el momento m�s improbable, la escritora puede colar el impuesto de sucesiones en Catalu�a como motor de la trama o un cameo del chef Joan Roca que es pura metaliteratura: el Roca de carne y hueso ya le ha presentado sus dos libros en Girona. Porque Regina es as�: se puede plantar con toda su simpat�a delante del chef del Celler de Can Roca y pedirle que lea el manuscrito de 600 p�ginas de su primera novela, en la que aparece el restaurante... �No solo me dijo que s�, sino que la present� en la librer�a Calmot �y hasta trajo churros del Celler!�, cuenta.Cuando el boca a oreja empez� a popularizar Bragas al sol, un amigo periodista le dio un consejo para la exposici�n medi�tica: �Piensa qu� personaje quieres ser�. La escritora lo recuerda con una mueca, porque para eso ya est� su Rita... �La frase me provoc� ansiedad. Porque yo soy as�, no quiero construirme una fachada�, se reafirma. �Y lo de llevar sombrero siempre, como David Ucl�s con la boina? �Mi padre sol�a llevar sombrero. Te protege del sol... Y lo adopt� como costumbre. No es ninguna pose, tambi�n me lo pongo cuando voy de excursi�n con mis hijos [tiene dos ni�os]�, responde.�Fui a la orilla del r�o y vi que estabas muy sola...�.As� es su novela: de repente, porque s�, suena Estopa. La banda sonora es tan ecl�ctica como su autora: de Manel a Ketama, de Radiohead a Savage Garden, del techno estilo Berghain al Gegant del pi (la canci�n infantil que todo ni�o catal�n sabe). �Creo que es una historia muy universal y que cualquiera se puede sentir identificado con los problemas de Rita. Por eso tambi�n est� gustando en Brasil o Polonia�, apunta Regina.Palomitas de madrugada es una novela sobre la amistad. Y sobre su abuela. La iaia siempre est�, aunque muriera hace unos a�os. �Era una mujer extraordinaria, con una fuerza inconmensurable. No pudo permitirse ning�n sue�o. Su generaci�n tan solo pod�a sobrevivir. Vengo de una familia muy pobre, que pas� mucha hambre y fr�o. Mi abuela ten�a que fregar las iglesias para que mi padre pudiera estar internado. Ella quer�a ser cantaora... Y yo, que soy una privilegiada, he podido cumplir mis sue�os�, confiesa Regina, que ya est� so�ando con la tercera aventura de su luminosa y divertid�sima Rita Racons.