Noticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 01 jun 2026 - 07:12Quizás porque vive en un popular barrio de Madrid; o porque entiende la derrota como solo lo saben hacer los del Atleti; o porque luce en su muñeca pulseras con banderas de lugares abandonados; o porque es periodista y baja a la calle a contar la verdad, que generalmente, solo sucede allí y no en las redacciones... Quizás por todo ello Pedro Simón (Madrid, 1971) puede escribir sus novelas a base de escenas tan creíbles, que uno se ve dentro, con diálogos de barra de bar, con imágenes que discurren en parques públicos y en coches modestos, con personajes que tropiezan y se caen. Todo esto es Lo inesperado, su nueva novela (Espasa), un baile literario pie con pie con las segundas oportunidades, que toca la fibra como si uno estuviera en la habitación de un hospital esperando un diagnóstico, temoroso pero esperanzado. Concernido por el paso del tiempo, el autor cuenta la vida de dos jubilados, zarandeados por el destino, y que por ese azar indómito, se encuentran. La saga que comenzó con Los ingratos, siguió con Los incomprendidos y con Los siguientes, culmina su mapa narrativo más emocional con este título conmovedor.¿Qué tiene con los mayores? Un idilio, una deuda, una duda, misterio…?Lo que tengo es fascinación con el paso del tiempo. Es un tema que me atribula, que me quita el sueño. Tiene mucho que ver con las vejez, bueno, me gusta decir las vejeces. Hay muchas maneras de aprender a marcharse y de saber estar. Casi siempre tiene que ver con posicionamientos de gente mayor. Siempre he visto mucha luz en las biografias experimentadas de nuestros mauores, y lo mismo que Los ingratos hablaba sobre aquellas infancias, y Los incomprendidos sobre la adolescencia, y Los siguientes de la gestión de esos padres que van cumpliendo años, me apetecía un libro que tratase del tiempo como algo luminoso y no tormentoso. Mis padres son octogenarios y son estupendos... Me conmueven mucho y me inspiran mucha ternura la gente mayor y la gente adolescente. Siempre estamos viviendo con un retrovisor, por eso mis novelas están atravesadas por esta cosa de la memoria. Puede haber un premio gordo en la vida cuando ni siquiera estamos ya jugando, que es lo de que va este libroLo cotidiano, ¿emociona más que lo extraordinario?Nos emociona más lo ordinario porque lo ordinario somos nosotros. Puede haber un premio gordo en la vida cuando ni siquiera estamos ya jugando, que es de lo que va este libro. Hay un poeta granadino, Jesus Montiel, que siempre cito. Él dice 'me pasé toda la vida detrás de la gente que parecía interesante y con el paso del tiempo me he dado cuenta de que la verdaderamente interesante es la que no lo parece'. Yo creo mucho en que tú podrías ser protagonista de esta novela, en que Laura (la jefa de prensa), que nos ha abierto la puerta, podría serlo también. La cuestión es que me contáseis la parte de vuestra vida que daría para una novela. No necesariamente una novela se tiene que armar sonre un argumento trepidante. Puede haber algo de una historia que hay que pegar, algo que nos araña en el zapato, de alguien que se siente incomprendido, que está solo, que sufre con el paso del tiempo, que tiene melancolía... Hay grandísimas novelas que hablan nada más que de esto, de nosotros. Yo creo mucho en la heroicidad, en la épica, del taxista, del panadero, de la periodista… Trabajo desde allí pero también es por mi trabajo, en el que he tenido gente muy corriente con historias absolutamente extraordinarias.Las segundas veces... ¿cómo de importantes son? Esto lo piensan mucho los de su equipo de fútbol, que ya habrá más Champions. (Risas) Si eres del Atleti, ya sabes lo que hay, y si no, hazte de otro equipo. Las segundas oportunidades están en la literatura y en el periodismo. Gente que te viene con su vida muy mal abrochada, muy abierta en canal para contar una historia sobre la cicatrización. Para contar cómo restañamos el daño. A mí, poner esos espejos delante de la gente me parece interesante: las cosas que hablan de nuestros anhelos, perdidas, ausencias. Yo vivo en la periferia, en Carabanchel. Me interesa esa zona como la plastilina sobre la que escribir y cuando hablo de la periferia no me refiero solo a la geográfica, también de la que tiene que ver con la falta de salud, la soledad, la violencia, la desigualdad económica. Toda esa mirada social me viene de muchos escritores que también hablaban de esa vida cotidiana: Delibes, Ignacio Aldecoa, John Steinbeck... Es hablar del reverso, no tanto de los triunfadores, sino de los hérores que se fueron a la tumbra calladamente.Sus personajes son casi como familia. ¿En quién se inspira usted para lograr ese realismo dialéctico? Tenía una abuela de la que habla con frecuencia.El escritor que mejor escritura dialogal tiene es Miguel Delibes. Y la novela que mejor estructura dialogal tiene es El Jarama, de Sánchez Ferlosio. Delibes es castellano, como mi familia, y ha glosado el medio rural. Mis orígenes, mis ancestros, mi infancia vienen de allí y de esa forma de hablar de Castilla, tan llana, acertada y certera. Es una forma de hablar muy cruda, poco alambicada. Y sobre todo, me viene de una abuela que no pudo estudiar, Isabel que leía de un modo compulsivo. Si me dedico a escribir es porque cuando yo tenía 7, años había una mujer que leía compulsivamente a los escritores rusos, las selecciones del Reader´s Digest, el Círculo de Lectores, el Mundo Obrero, Juio Verne.... Todo ese gazpacho de lecturas maravillosas, recuerdo el olor a humedad amarillentas, mientras crepitaba la chimenea y borboteaba el guiso en la lumbre. Es como la madalena de Proust, algo que uno tiene siempre tiene metido allí y, como siempre quieres volver a ese escaño... a ese rumor del agua, a ese guiso, por eso terminas escribiendo.En la novela, lo más moderno que hay son dos personas mayores que deciden ser valientes, 'punkies', rebeldesNo me negará que es también este libro una gran historia de amor. Un amor sin edad.De Los siguientes salí bastante arañado, habla del paso del tiempo que te va quitando cosas. Después de eso quería hablar del tiempo como la posibilidad de un abrazo. Es una novela de iniciación a seis voces. Habla de las segundas oportunidades, de la gestión del trauma, de cómo lo gestionamos (mis novelas casi siempre hablan de eso), y, por supuesto, del amor. Los seis protagonistas caminan un poco cojos, pero cuando están juntos hacen un buen racimo. Esto habla de la familia y de que lo viejo no siempre es caduco y lo joven no siempre es moderno. En la novela, lo más moderno que hay son dos personas mayores que deciden ser valientes, punkies, rebeldes.Sus personajes cometen torpezas, caen, están un poco perdidos, pero siempre son buenos. Nunca había pensado en esto. Pero que creo que sí hay una reivindicación de la bodad. Vivimos tiempos súper insidiosos, llenos de ruido y polarización y se nos olvida que somos profundamante humanos y eso te posibilita para muchas cosas . Cuando a Steinbeck le dieron el Nobel en los 60 decía que el escritor tiene que contar la probada capacidad del ser humano para la dignidad en la derrota, para la compasión y el amor. Creo que mis personajes prueban esa capacidad y por eso la novela habla de esas tres cosas.Mi barrio es de clase tabajadora, mucha población migrante, gente mayor, de clase moliente y corriente. No creo que las cosas malas te hagan mejor, pero sí te hacen más audaz¿Qué es lo más inesperado que le ha sucedido a Pedro Simón?Siempre que pensamos en algo inesperado pensamos en algo malo. Tú me preguntas esto y, coño, he ido a pensar en la muerte de mi amigo Jorge, hace un mes y pico. Y no, seguramente lo más inesperado es que tu libro guste a la gente, que mis hijos estén bien y sanos y estudien lo que quieren, que brille el sol en la ribera de Moralina (Zamora), por la que he salido a pasear el sábado pasado..., estos milagros que no vemos. Lo inesperado es una reivindicación de las cosas benas que están por pasarnos, no tanto un inventario de lo malo que nos va a ocurrir. Habla de la posibilidad de un gol en el descuento, de una canasta ganadora sobre la bocina, que son maravillosas. Habla de la posibilidad de que nos toque el euromillón cuando ya ni siquiera jugamos. La vida te enseña eso, tú no te lo esperas y de repente te pasa algo fantástico. Siempre estamos con miedo al palazo. Nos levantamos y tenemos en la pared chinchetas de cosas malas: una enfermedad, algo que te duele... Siempre tenemos esa cautela… todo nos deja astillas debajo de las uñas, aunque te hagas la manicura. Hay que llenar la habitación de cosas fascinantes que nos ocurrieron, de cosas buenas que siempre se nos olvidan. Hay que reivindicar la posibilidad de lo maravilloso y aventar el miedo.Veo homenaje en sus nombres, ahora que cuenta la muerte de su amigo Jorge.Sí, meto los nombres como homenajes. Andrés y Luisa, los protagonistas, son mis tíos que perdieron a sus hijos. Siempre me ha admirado su entereza y su forma de estar en la vida, a pesar de aquello. Yo quería hacer un homenaje a una historia de amor, aunque no está inspirada en ellos, pero me apetecía poner sus nombres, por eso está también el de Jorge.No veo sus libros en ciudades con clubs privados y yates de lujo. ¿Los conflictos de ricos y pobres son siempre distintos?La frase más insultante que existe es es 'El dinero no da la felicidad'. Eso lo dice la gente que tiene pasta. No tener dinero no te asegura la felicidad, tampoco. Mi barrio es de clase tabajadora, mucha población migrante, gente mayor, de clase moliente y corriente. Veo muchos motores de vida que me interesan. No creo que las cosas malas que te pasan te hagan mejor, pero sí creo que sortear más desventajas te hace más audaz, de pies más ligeros. Hacen que en esta sociedad tan darwinista, tengas más posibilidades de sobrevivir. Procuro educar a mis hijos con estas ideas. Me interesa la gente que viene de lo descosido. Te vacunas para no creerte el centro del mundo. Mis protagonistas son así porque mis reportajes son así. Es verdad que en Los siguientes había uno de los hermanos que tenía mucha pasta, pero también tenía su propia periferia interna.Como algo inesperado me gustaría que el país más poderoso del mundo cambiara de presidente y que el Atleti ganara la Champions. Creo más en lo primero¿Qué asunto inesperado le gustaría que le sobreviniera?Que el país más poderoso del mundo cambiara de presidente cuanto antes, sé que no es excepcional y lo piensa mucha gente. Esto es lo grande. Y en lo pequeño, que el Atlético de Madrid ganara la Champions. Y creo que es más difícil lo segundo que lo primero.La enfermedad, ese sobresalto que todos nos angustia, es muy palpable en la novela, se te encoge el corazón a ratos.Lo inesperado es algo bueno, pero a veces es un zarpazo, es convertir la mierda en abono. Para construir el tema del niño enfermo, estuve hablando con madres que han pasado por sus cuidados. Lo que está es el destilado esencial de lo que me contaron esas madres, que tenían mucho miedo, no enfado ni tristeza, miedo. Me parece fascinante la capacidad de gestión. Una de esas madres me decía que había estado siempe muy desubicada, nunca había encontrado su lugar, y cuando le pasó lo de su hijo, se dio cuenta de cuál era ese lugar donde debía y quería estar. Es aquello que decía el poeta Joan Margarit: "Cuidar al que se ama no es un sacrificio, sino un raro privilegio". Esa madre estaba en el lugar donde encajaba todo.'Quédate a leer' es una reivindicación del silencio. Los libros nos sientan, nos paran, solemnizan. Nos llenan de empatía en este mundo aceleradoVa a estar en la Feria, firmando y en el pódcast ¿Te quedas a leer? Cuente que es esto último.Es una reivindicación del silencio, de combatir tantísimo ruido. Los libros nos sientan, nos paran, solemnizan en nosotros, en lugar de hacerlo nosotros mismos. Nos llenan de empatía e instropección que estallan en este mundo digital y acelerado. Reivindican la parte más humana de cualquiera de nosotros. A mí esto me lleva a decir, que siempre que veo a alguien con un libro en la mano, veo a alguien dispuesto a escuchar, a viajar, a meterse en la piel de los demás. Lo contrario de la vida no es la muerte, es la pasión, si no la tienes, estás muerto. Puede ser la de componer música, tejer, leer... Tienes un búnker y pueden caer bombas que no te enteras.Conforme a los criterios deRosa BallarínPeriodista Cultural '20minutos'Rosa Ballarín Borruel es redactora de 20minutos desde 2023. Trabaja en la sección Estilos de vida, sobre cultura y entretenimiento. Su especialidad son los temas relacionados con libros y entrevistas con escritores.