Guionista y escritor de ‘thrillers’ sigue la senda del éxito comercial con ‘El amo’, segunda entrega de las novelas protagonizadas por su policía gitano Jotadé

Santiago Díaz (Madrid, 55 años) no escribiría si no se divirtiera e hiciera que los demás disfrutaran con sus novelas. Cuesta imaginar a qué se dedicaría entonces porque, asegura, no vale para otra cosa: “Me pides que te cuelgue un cuadro y se te cae la pared. Para lo demás soy un inútil”, cuenta a EL PAÍS un martes de finales de abril en un céntrico hotel de Madrid. Su última novela,

420479286?srsltid=AfmBOoptKH09gFphrlAA8aJWvK48a1oKjWN6b2Dyg4v890m9_13JX11p" data-link-track-dtm="">El amo (Alfaguara), lleva unas semanas en el mercado, colocada, como las anteriores, entre los primeros puestos de lo más vendido. Díaz no se esconde: “Si consigues hacer un poco de mejor literatura o dejar una huella, genial, pero mi finalidad, mi ambición y mi objetivo es que la gente se lo pase bien. Busco momentos espectaculares y giros inesperados”.

El amo es la segunda entrega de la serie de thrillers protagonizada por Jotadé, un policía gitano de peculiar idiosincrasia que conduce por Madrid un Cadillac Eldorado del 89. Él y su equipo tienen que investigar la muerte de una joven desaparecida años antes, un crimen que guarda relación con otros anteriores, todos con un autor en común: el inspector Pedro Osborne. Que nadie se asuste ni se indigne por el destripe: el lector conoce al asesino desde las últimas páginas de la anterior novela y sigue sus pasos en esta, por delante de la policía. Díaz reconoce el juego, la idea de meter a los lectores en la piel del criminal, de pactar con ellos en una apuesta arriesgada, de buscar en otros recursos la tensión y el nerviosismo.