Xavier Col�s Rzesz�w (Polonia)Actualizado Viernes,
mayo
20:32El param�dico Adam Szyszka suele decir que trabaja en un lugar �nico. Amputaciones y heridas de bala no son algo tan extraordinario en un hospital. Pero "nunca antes, al menos en la historia m�dica reciente de Europa, hubo que crear una infraestructura as�: un punto de evacuaci�n m�dica para una guerra de alta intensidad en el coraz�n del continente".La ciudad polaca de Jasionka est� a s�lo una hora en coche de Ucrania, desde el inicio de la invasi�n se ha convertido en un punto de tr�nsito para pacientes ucranianos heridos o enfermos que van a continuar tratamiento en hospitales europeos", explica a las puertas del MEDEVAC Hub, que es m�s una escala m�dica que un hospital, una pieza intermedia entre la guerra y los hospitales europeos. Puede recibir a unas 50 personas a la vez: 20 tumbadas y otras 30 sentadas o caminando. Poco m�s de una docena de m�dicos est�n a cargo de la situaci�n. Algunos pacientes llegan desde el este de Ucrania y acaban en Francia, Alemania, Noruega, Suecia, Pa�ses Bajos o Dinamarca. A veces el tr�nsito por el hub dura 40 minutos; otras veces, dos d�as; en casos complicados, semanas.El perfil de los pacientes resume la guerra que hay al otro lado de la frontera: "Alrededor del 60% son casos de traumatolog�a y cerca del 30% corresponden a pacientes oncol�gicos", ya que la guerra en algunos casos cortocircuita los procesos de tratamiento. El resto son ni�os, "tambi�n quemados y otras personas que necesitan pr�tesis" o son pacientes todav�a m�s complejos.En Jasionka los enfermos no son los habituales que salen los libros de medicina, llegan con el virus no contagioso de la guerra anidado en su interior. Para los polacos que trabajan all�, el ruido de un avi�n, una puerta o un motor no significa nada. Pero para muchos pacientes ucranianos, a pesar de haber cruzado la frontera, cualquier ruido todav�a puede sonar como un cohete. Llegan con estr�s postraum�tico, con el cuerpo roto y con la cabeza todav�a en la guerra. Por eso el lugar intenta ofrecer unas horas sin alarmas a�reas, sin mensajes de ataque inminente, sin bombardeos. Hay incluso una peque�a biblioteca, apenas una estanter�a, pero en realidad es un analg�sico de papel: si un paciente coge un libro, durante ese rato no est� haciendo scroll en el tel�fono saltando de una mala noticia a otra peor, ni recibiendo alertas de bombardeo, ni mirando im�genes de destrucci�n.Una cama en el hospital Medevac Hub.XAVIER COL�SEste hub sanitario est� junto al aeropuerto de Rzesz�w-Jasionka, ubicado en Polonia pero considerado "el aeropuerto de Ucrania" porque el pa�s tiene los cielos cerrados por la invasi�n rusa. M�s de 3.800 personas han pasado por el hub en ambos sentidos desde 2022. "Estamos ante una guerra, todo es imprevisible, no sabemos cu�ntos pacientes llegar�n ni en qu� condiciones", explica Szyszka: "Primero tenemos que garantizar que el paciente sobreviva al viaje". Para esa tarde esperan un convoy con 20, "pero nunca se sabe". Normalmente los pacientes llegan en ambulancia desde distintos puntos de Ucrania, suelen pasar unas 24 horas en el hub con sus acompa�antes, reciben cura de heridas, cambios de vendaje, antibi�ticos de amplio espectro, manejo del dolor, apoyo psicol�gico, comida y puesta a punto de higiene. Despu�s, en coordinaci�n con la UE, un avi�n medicalizado los lleva a un hospital europeo que haya aceptado el caso."Muchos llegan con amputaciones, fracturas, fijadores externos, heridas por metralla o lesiones causadas por explosiones y derrumbes". Otros no han resultado heridos en combate, sino enfermos atrapados por la destrucci�n del sistema sanitario ucraniano: c�nceres que no pueden esperar, ni�os que necesitan continuar una terapia y pacientes fr�giles que deben salir del pa�s para no perder la oportunidad de tratamiento.En Jasionka cada turno empieza con un 'briefing' sobre el n�mero y el estado de los pacientes esperados y el plan de evacuaci�n. "No preguntamos si los pacientes son soldados o civiles, pero claro que algunas veces vienen vestidos con pijamas de camuflaje", apunta Darius, la mano derecha Adam en la coordinaci�n del equipo.Este pabell�n di�fano es una coctelera de casos que rara vez se ven en la medicina polaca, un proceso de aprendizaje acelerado en lo que se refiere a las heridas, el dolor, la comunicaci�n, la toma de decisiones y la entrega segura del paciente. Algunos llegan con deshidrataci�n, consecuencia del transporte prolongado en condiciones algunas veces precarias. Hay heridas infectadas, articulaciones que no mejoran, abrasiones y s�ntomas de sepsis. A veces no consiguen aliviar el dolor al 100%: �se es los momentos m�s duros del trabajo.






