La historia se repite. En el 2021, a causa de problemas en el transporte marítimo mundial y al inicio de la guerra en Ucrania, se encareció el precio del plástico virgen de origen fósil. Cinco años más tarde, los precios vuelven a subir debido a la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz. La buena noticia es que cuando el precio del plástico virgen de origen fósil se dispara, aumenta la demanda de plástico reciclado. Sin embargo, entremedias, “el sector del reciclado de plásticos en Europa ha atravesado una de las crisis más complejas de su historia reciente”, se lamenta Óscar Hernández Basanta, director general de la Asociación Nacional de Recicladores de Plástico en España (Anarpla).

“Desde el 2023 han cerrado más de 70 instalaciones, se han destruido más de 2.000 empleos y se ha perdido una capacidad de reciclaje de 1,38 millones de toneladas en Europa”, explica Hernández. El director general de Anarpla matiza que “la situación en España no ha sido tan grave porque el sector está formado básicamente por pequeñas y medianas empresas y no por grupos de inversores que buscan una rentabilidad rápida”. “Únicamente han cerrado dos empresas y ha sido por causas ajenas a la crisis del sector”, añade el reciclador.