A partir de este martes, los países del mundo vuelven a reunirse en el marco de Naciones Unidas para intentar frenar una amenaza planetaria en unas negociaciones contra el reloj lastradas por las presiones de la industria del petróleo. Aunque parezca lo mismo, no se trata del cambio climático, sino de la contaminación por plásticos, que también se producen con combustibles fósiles.

Del 5 al 14 de agosto, tiene lugar en Ginebra (Suiza) un nuevo encuentro internacional para sacar adelante el primer tratado de la historia contra la polución de estos polímeros, un material inventado por los humanos que ha pasado de no existir en el planeta a diseminarse de forma descontrolada por los océanos, los lugares más recónditos de la Tierra e incluso el interior de nuestro cuerpo. Tras no conseguirse un acuerdo en la quinta y última ronda de negociaciones el pasado diciembre en Busan (Corea del Sur), se optó por prolongar las discusiones en una ronda extra 5.2 para tratar de deshacer el bloqueo existente.

“Esta nueva ronda nos da una oportunidad histórica de terminar esta negociación, terminar con un acuerdo que nos dé reglas claras para combatir y eliminar la contaminación por plásticos”, incide vía telefónica Luis Vayas, embajador de Ecuador en Reino Unido y presidente del comité intergubernamental que se encarga de estas negociaciones. Reconoce que el camino no es fácil, pero mide sus palabras para transmitir esperanza: “Veo que se puede lograr”, afirma. “Gran parte del texto tiene un elevado grado de acuerdo”.