Actualizado Martes,
junio
22:00La terna de matadores de la vig�sima primera corrida de feria era exactamente la misma que la que abri� la temporada de Madrid el 22 de marzo: Pepe Moral, Dami�n Casta�o y G�mez del Pilar. De Cuadri a Jos� Escolar, un camino de piedras bajo el sol. Qui�n dijo dureza. Un respeto. Por si faltaba alg�n elemento hostil, se sum� el viento en esta tarde en las que todos quer�an verle virtudes que no exist�an a la imponente corrida de Escolar, tan compleja en su descaste. Realmente aquello era un correoso disgusto -sin noticias de bravura ni de la humillaci�n ni del poder-, pero a �ltimas la emoci�n surgi� con dos toros en las ant�podas: un albaserrada montaraz, apabullante y temible y otro con la cosa buena de la casa, el mejor con mucha diferencia sobre todo los dem�s. Casta�o protagoniz� una crud�sima guerra y G�mez del Pilar perdi�, una vez m�s, la suya con la espada. A las 20.42, el fe�simo y temible quinto sorprendi� con un extra�o a Rub�n S�nchez -ya cambiado el tercio de varas- y lo atrap� por el pecho. La voltereta result� estruendosa contra el suelo. Se lo llevaron a la enfermer�a sangrando abundantemente por la nariz. Dami�n Casta�o no se quit� la montera y se enfrasc� en una guerra crud�sima, echando el coraz�n por la boca. Dami�n resoplaba a la salida de cada serie, cogido en cada muletazo, poni�ndose, quit�ndose, por momentos todo a la vez, en aquella pelea tabernaria. No renunci� nunca el salmantino, asido a la f�rrea voluntad de querer y querer. Atacaba el toro con todo, con toda su correa montaraz, digo, hasta el punto que, cuando Casta�o se fue a por la espada, tir� la montera, totalmente desfondado. O desesperado. Todav�a escap� de milagro al salir de un pinchazo, perdiendo pie. El capote de To�ete evit� una tragedia. El �ltimo aliento lo emple� el torero en un grito de guerra para irse detr�s de la espada. Un pinchazo, una estocada delantera, una vuelta al ruedo para su heroico toma y daca.A �ltimas sali� un sexto con otro tipo, mucho m�s fino -incluso sin remate- que toda la corrida junta y con una cualidad que no hab�a aparecido: la humillaci�n. Buenacara descolgaba en el embroque y gateaba, con la cosa buena de su sangre albaserrada, es decir, un temple cierto para salirse lo justo de su muleta. Fue, con mucho, el mejor toro de la corrida, ya digo. G�mez del Pilar se templ� -tambi�n frente al viento- y corri� una y otra mano encontrando, por fin, el eco de los oles. Cuando parec�a que pod�a obtener recompensa, se pas� de faena y, sobre todo, se encasquill� con la espada. Hasta los dos avisos otra vez. Se ovacion� con fuerza a Buenacara; tambi�n al torero.Las puntas fin�simas de un tal Chulito I provocaban tanto pavor como su afilado car�cter. Desde que apareci� no rompi� nunca hacia delante, obligando a Dami�n Casta�o a cambiarle los terrenos. No se emple� en el caballo y en la muleta tend�a a quedarse en mitad de la suerte, midiendo siempre a Casta�o. Uf, amargo trago. Un depredador agazapado. De la segunda pierna rara vez pas�, siempre con ese calambre, un nervio de hule. Sufri� el salmantino. Que lo pasaport� con dos pinchazos -el toro no le dejaba pasar- y una estocada. Salt� como tercero un toro alt�simo, hond�simo, muy serio pero lejos de la belleza del que estren� la tarde. Y, sin embargo, fue m�s ovacionado a�n. La tarde iba por ese palo. No� G�mez del Pilar lo cambi� tambi�n de terrenos en posici�n de brega: a estas alturas no se hab�a dejado pegar un solo lance la corrida. Un puyazo apenas se�alado por orden del matador. No sobraba el poder y pareci� querer lucirlo en el caballo. Pero, tras colocarlo en largo en un puyazo tambi�n medido, cambi� el tercio, dejando al torismo con la miel en los labios. Ese juego acarre� sensaciones err�neas sobre el escolar, que tampoco se ven�a con empuje, ni humillaba, ni se sal�a de la suerte. G�mez del Pilar apost� por la derecha -la mano m�s abordable- para, a base de zapatillazos, robarle meritoriamente lo que pudo a aquel animal que, al final, fue lo que parec�a: un mulo. Su sordo esfuerzo se estrell� con los aceros hasta los dos avisos. Hab�a abierto la tarde un toro c�rdeno caro, cuajado y tocado arriba de pitones, ense�ando las palas, una criatura hermosa. De guapa seriedad, el m�s guapo, de hecho. No descolg� nunca para humillar, pero fue pac�fico en su trato sin entrega. Siempre apoyado en las manos los medios viajes. Pero cuando Pepe Moral le cambi� los terrenos, m�s por el viento que por el toro, dibuj� cinco o seis naturales en dos tandas con su aquel. Meti� el brazo con facilidad a la hora de matar. Ni con los m�nimos cont� un cuarto de terrible apariencia pero s�lo eso. No regal� ni lo poco que le hab�a dado el primero de su lote a Pepe Moral. Lo tuvo siempre encima con su desacompasado movimiento. De la humillaci�n tampoco hubo noticia. Hubo un dato curioso de los seis toros: ni uno solo se dej� pegar un lance. LAS VENTAS. Martes, 2 de junio de 2026. Vig�sima peimera de feria. Tres cuartos de entrada. Toros Escolar; muy seris en sus diferentes hechuras; sin bravura, ni poder, muy malos los cinco primeros; destac� el buen 6�.PEPE MORAL, DE CANELA Y ORO. Estocada. Aiso (silencio); un pinchazo, estocada delantera y seis descabellos (silencio).DAMI�N CASTA�O, DE NEGRO Y ORO. Dos pinchazos y estocada (silencio); pinchazo, estocada delantera y descabello(vuelta al ruedo).G�MEZ DEL PILAR, DE AZUL PAVO Y ORO. tres pinchazos y doce descabellos (silencio tras dos avisos); pinchazo hondo delantero y dos descabellos (ovaci�n tras dos avisos).










