Un equipo de astrónomos ha hallado la evidencia más sólida hasta la fecha de que algunos planetas fuera de nuestro Sistema Solar podrían ser magnéticos.Utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO) y el Telescopio Gemini North, los investigadores midieron la velocidad de los vientos en siete exoplanetas extremadamente calientes y similares a Júpiter.Científicos de la Nasa piden estar atentos a lo que ocurrirá el 9 de junio: decisión será determinante para el futuroLas observaciones revelaron que estos vientos probablemente están influenciados por campos magnéticos, lo que constituye la primera medición robusta del magnetismo en planetas más allá del Sistema Solar.“Este avance abre una ventana completamente nueva en la investigación de exoplanetas. Es la primera vez que podemos comparar los entornos magnéticos de otros mundos, un paso clave para comprender qué planetas pueden sobrevivir, conservar su agua e incluso, quizás algún día, albergar vida tal y como la conocemos”, afirma Julia Seidel, astrónoma del Laboratorio Lagrange (Observatorio de la Costa Azul, Francia) y autora principal del estudio publicado en Nature Astronomy.El campo magnético terrestre influye de forma compleja en nuestra atmósfera, por lo que su estudio resulta esencial para entender qué hace a un planeta potencialmente habitable.Los campos magnéticos también existen en otros planetas del Sistema Solar, como Júpiter y Saturno. Sin embargo, durante los últimos 15 años no se había logrado medir directamente la intensidad de los campos magnéticos de exoplanetas, hasta ahora.En este caso, el equipo no buscaba medir directamente el magnetismo, sino los vientos. Analizaron la velocidad del viento en siete exoplanetas que orbitan distintas estrellas: gigantes gaseosos similares a Júpiter, pero extremadamente cercanos a sus soles y bloqueados por marea, es decir, siempre mostrando la misma cara a su estrella anfitriona.Astrónomos encontraron la evidencia más sólida hasta ahora de que algunos exoplanetas poseen campos magnéticos. Foto: Getty ImagesAl igual que la Luna siempre muestra la misma cara a la Tierra, estos planetas presentan un hemisferio diurno permanentemente expuesto a la radiación estelar y un lado nocturno en sombra constante. Esta enorme diferencia térmica genera condiciones atmosféricas extremas, con vientos de gran intensidad.Las velocidades registradas oscilaron entre unos 7.200 km/h y más de 25.000 km/h, cifras muy superiores a las de Júpiter, cuyos vientos más rápidos alcanzan alrededor de 1.500 km/h.“Al principio nos propusimos comprobar si los vientos atmosféricos se comportaban de la misma forma en todos los planetas calientes”, explica Seidel, quien anteriormente fue astrónoma del ESO en Chile.Para sus mediciones, el equipo utilizó datos del instrumento ESPRESSO instalado en el VLT de ESO, en el desierto de Atacama (Chile), y de un instrumento similar en el Telescopio Gemini North, en Hawái (EE. UU.).Al analizar cómo variaban las velocidades del viento en función de la temperatura del planeta, los investigadores detectaron un patrón inesperado: cuanto más caliente es el planeta, más lentos son los vientos.“Esto es totalmente contraintuitivo, porque en principio los planetas más calientes tienen más energía para acelerar los vientos. Debe de existir algún mecanismo que los frene en los objetos más extremos”, señala el coautor del estudio, Vivien Parmentier, profesor del Laboratorio Lagrange.El hallazgo se logró gracias a observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT). Foto: Crédito: NASA/JPL-CaltechEl equipo concluye que la explicación más consistente es la presencia de campos magnéticos planetarios, ya que estos pueden actuar como un freno, ralentizando el movimiento de partículas cargadas en la atmósfera.A partir de ello, los científicos lograron inferir la intensidad del campo magnético en cada uno de los planetas estudiados. Los resultados muestran valores comparables a los de los planetas del Sistema Solar: aproximadamente cuatro veces más débiles que el de Júpiter o alrededor de la mitad de su intensidad.Investigadores propusieron que la Tierra estaría sembrando vida en Venus: panspermia sería la clave de vida extraterrestreAdemás de influir en los vientos, estos fuertes campos magnéticos podrían tener otros efectos relevantes. “En la Tierra conocemos la belleza de las auroras boreales y australes, donde partículas del Sol interactúan con nuestro campo magnético y son guiadas hacia los polos, colisionando con gases de la atmósfera y produciendo espectáculos de luz verde, rosa y púrpura”, explica la coautora del estudio, Bibiana Prinoth, exestudiante de doctorado en la Universidad de Lund (Suecia) y actualmente astrónoma del ESO en Garching (Alemania).En estos exoplanetas, las auroras impulsadas por el magnetismo podrían ser incluso más intensas y espectaculares. El equipo espera con interés la llegada del ELT (Extremely Large Telescope) del ESO, que permitirá estudiar no solo grandes exoplanetas similares a Júpiter, sino también mundos más pequeños como la Tierra, e incluso detectar gases que podrían generar auroras en planetas lejanos.*Con información de Europa Press.
Hallazgo acerca a los científicos a entender qué planetas podrían albergar vida: detectaron poderosos campos magnéticos
Los expertos estudiaron siete exoplanetas gigantes gaseosos similares a Júpiter, pero extremadamente calientes.













