Opinión
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Nota beneAlgunas observaciones sobre “Magnifica Humanitas“.
Confieso que, a primera vista, me generó ruido la encíclica Magnifica humanitas publicada por el papa León XIV el 15 de mayo. Creí entender que el pontífice solicitaba a los gobiernos regular al Big Tech, es decir, a las grandes corporaciones tecnológicas que desarrollan la inteligencia artificial (IA) y otros avances técnicos, partiendo de las premisas de que los gobernantes poseen un sincero afán por servir el bien común y el conocimiento suficiente para fijar límites prudentes. Sentí que concede al Gobierno un rol tutelar, una obligación a protegernos hasta de nosotros mismos. Además, el texto parece cuestionar la lógica y neutralidad de los mercados. Sostiene que la tecnología y la globalización imposibilitan el funcionamiento de la “mano invisible” descrita por Adam Smith. Supongo que el temor a que la humanidad caiga bajo el dominio de unas pocas personas, que concentran el poder tecnológico y económico, alimenta la sensación de que ha fallado tal mano invisible.
La segunda lectura me cambió mi perspectiva. Me propuse analizar cada mención de la palabra libertad. Capté entonces a un autor amante de la libertad personal. Insiste en que la sociedad debe organizarse para potenciar a la persona humana. León XIV nos recuerda qué somos y para qué fuimos creados. Solo así podemos relacionarnos adecuadamente con la tecnología (las máquinas).














