AnálisisEn ‘Magnifica Humanitas’, el papa León XIV hizo una exhortación que enfatiza la diferencia esencial entre los seres humanos y las máquinas.La encíclica ‘Magnifica Humanitas’, firmada por el papa León XIV, fue publicada el 25 de mayo. Foto: AFP31.05.2026 00:01 Actualizado: 31.05.2026 00:01

El papa León XIV publicó esta semana su primera encíclica, Magnifica Humanitas, en la que expone la postura de la Iglesia católica sobre las amenazas que plantea la inteligencia artificial (IA). El tema elegido es sumamente simbólico. El papa León XIII es recordado principalmente por su encíclica Rerum Novarum de 1891, que buscaba reconciliar a la Iglesia con la modernidad y la rápida industrialización. Al igual que su homónimo, León XIV considera que las cuestiones éticas que plantea el cambio tecnológico son una preocupación fundamental. LEA TAMBIÉN Magnifica Humanitas presenta la IA como un nuevo y profundo desafío para la dignidad humana, la justicia y la seguridad económica. Para afrontar estos desafíos, León invoca las doctrinas sociales católicas fundamentales sobre la importancia de la dignidad humana y los derechos humanos, el bien común y los principios de universalidad, subsidiariedad, solidaridad y justicia social. Si bien reconoce que la IA puede ser una “herramienta valiosa”, advierte que debe ser “desarmada… liberada de las lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión o muerte”.Si bien León XIV reconoce que la IA puede ser una “herramienta valiosa”, advierte que debe ser “liberada de las lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión o muerte.Cabe destacar que el papa considera todo el ciclo de la IA, desde la explotación de las personas y la naturaleza en la extracción de las materias primas necesarias para el hardware de IA, hasta las decisiones de diseño y los usos finales social y ambientalmente destructivos. “Nada en el mundo de la IA es inmaterial ni mágico”, escribe León XIV. “Cada respuesta aparentemente inmediata e impecable es el resultado de una larga cadena de mediación, que involucra vastas redes de recursos naturales, infraestructura energética y, sobre todo, personas”, continúa.Son las personas, no la tecnología, las que constituyen el núcleo de Magnifica Humanitas. “Una parte importante del funcionamiento de la economía digital depende del trabajo silencioso de millones de personas que realizan actividades esenciales pero en gran medida invisibles”, añade León, “como el etiquetado de datos, el entrenamiento de modelos y la moderación de contenido, que a menudo implican material perturbador”. LEA TAMBIÉN Tal explotación, señala, “desafía profundamente la conciencia moral de nuestro tiempo”. Si la IA depende de y produce “nuevas formas de subordinación global, contradice el principio fundamental de la dignidad humana”. En última instancia, “la lucha contra las nuevas formas de esclavitud es una prueba decisiva para el discernimiento ético de la IA y la transformación digital”.El papa no duda en denunciar explícitamente las injusticias y las prácticas económicas reprobables que ya están generalizadas en la industria de la IA. Ve el colonialismo adoptando una nueva forma. “Ya no domina solo los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable”.‘Magnifica Humanitas’ es la primera encíclica del papa León XIV Foto:AFPConsideremos las implicaciones para la salud pública y la bioética. A medida que los laboratorios de IA recopilan datos médicos, epidemiológicos y demográficos de regiones vulnerables, “llegan a controlar los datos de salud de poblaciones enteras, a menudo recopilados bajo el pretexto de ayuda, investigación o innovación”. El resultado es una forma de influencia estructural sobre el futuro, ya que pueden moldear las necesidades y los mercados. También pueden decidir, antes que nadie, a quién se asignarán medicamentos, inversiones y protecciones.¿Qué se puede hacer?En su encíclica, León XIV describe las medidas necesarias para garantizar que la IA no solo beneficie a unas pocas corporaciones tecnológicas multinacionales, sino a toda la humanidad y a nuestro planeta.Insiste repetidamente en la necesidad de una regulación global de la IA y una supervisión independiente y eficaz, siguiendo así la misma línea de su predecesor inmediato, el papa Francisco, quien apoyó propuestas concretas de mi propia investigación: una regulación global de los sistemas basados en datos basada en los derechos humanos, y la creación de un nuevo organismo —una Agencia Internacional de Sistemas Basados en Datos— en las Naciones Unidas para hacer cumplir esa regulación.León también describe detalladamente las medidas necesarias para regular los dispositivos digitales y las redes sociales. Considera necesario establecer límites de edad, exigir responsabilidad a los proveedores de servicios (en lugar de trasladar toda la carga del control a las familias) y reforzar las protecciones específicas contra todas las formas de explotación y violencia sexual en línea. Asimismo, aboga por mayores esfuerzos para enseñar a niños, adolescentes y jóvenes a reconocer la manipulación, defender su dignidad y respetar la de los demás en los entornos digitales.El papa tiene toda la razón al celebrar la grandeza de la humanidad, criticar y rechazar el transhumanismo y el posthumanismo, y enfatizar la diferencia esencial, categórica e insuperable entre los seres humanos y las máquinas, que carecen de libertad, capacidad moral e inteligencia emocional y social. Magnifica Humanitas llama a todos —creyentes y no creyentes— a la causa de salvaguardar la dignidad humana y a trabajar juntos por un presente y un futuro humanos y sostenibles.(*) Director del Instituto de Ética Social de la Universidad de Lucerna. Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.