La primera encíclica de León XIV, Magnifica Humanitas (Humanidad magnífica), reflexiona sobre el papel de la inteligencia artificial y sobre la responsabilidad de proteger a la humanidad frente a los desafíos tecnológicos.

El documento, dividido en una introducción, cinco capítulos y una conclusión, subraya la importancia del papel humano y advierte sobre los riesgos de que el desarrollo y el control de la tecnología queden concentrados en manos de unos pocos.

El Pontífice afirmó que la inteligencia artificial debe ser “desarmada” de las lógicas que la convierten en una herramienta de dominio, exclusión y muerte. A su juicio, no es una tecnología neutra, por lo que llamó a actuar antes de que su narrativa termine por imponerse sobre la persona humana.

En esta primera encíclica, de 110 páginas, el sumo pontífice fija la postura de la Iglesia sobre el desarrollo de la IA. Señala que esta tecnología puede ampliar la participación y la justicia, pero también profundizar la desigualdad, el control y la exclusión, según quién tenga acceso a ella.

Según el documento, citado por Infobae, la inteligencia artificial puede agrandar la brecha entre “los incluidos y los excluidos”, debido a que su impacto depende de quiénes controlan y concentran el poder sobre esta tecnología.