“Una señora, perteneciente a una distinguida familia, había dado muestras evidentes de padecer una manía razonadora”. Así arrancaba el artículo que dedicó a la valenciana Juana Sagrera la revista La Ilustración Española en 1873. La razón real del “enajenamiento” de esta mujer era haberse querido separar de su marido, Miquel Nolla.

La farmacéutica y criminóloga Marisol Donis recoge la historia silenciada de Sagrera en Mujeres grises sobre fondo negro (Alrevés Editorial). El libro es un recopilatorio del internamiento forzoso, ya fuera en conventos, psiquiátricos o sus propias casas, que sufrieron mujeres que no obedecieron a lo que los hombres de su familia esperaban de ellas: un rol sumiso y patriarcal.

“Psiquiatrizaron sus ansias de libertad”, explica Donis en conversación con elDiario.es. La autora ha buceado en archivos y biografías silenciadas de mujeres en España, Francia y EEUU. La diversidad geográfica y de clase social de las protagonistas del libro no impide trazar un patrón común de bestialidad psiquiátrica. Donis deja retratados algunos de los médicos más influyentes de su época: “Ellos mismos se consideraban eminencias, pero no daban ni una”.

Son pocos los que hoy se acuerdan de Juana Sagrera, pero en siglo XIX llenó páginas de diarios de media Europa. La mujer es el primer caso documentado en España de detención ilegal. Es así porque ella misma impulsó un proceso judicial inédito contra su exmarido y los doctores que la trataron. “Pudo hacerlo porque, aunque víctima, pertenecía a una clase social acomodada. Y por su carácter, nunca se resignó a quedarse callada”, señala Donis.