María Palau (i), Pilar Dasí (c) y Marta García Carbonell. hablan con EFE del Patronato de Protección a la Mujer. EFE/Ana Escobar. EFE/Ana Escobar
Blanca Escribano | València (EFE).- Fumar por la calle, llegar tarde a casa, pasear de la mano de un chico, darse un beso en la última fila de un cine… Son solo algunos de los comportamientos que podían llevar a una mujer a ser encerrada en el Patronato de Protección a la Mujer en pleno centro de València.
Se trata de una institución franquista cuya memoria quedó sepultada hasta que el trabajo de investigadoras y supervivientes valencianas la colocó en primer plano, como cuentan a EFE tres de sus protagonistas.
«Durante más de 40 años, miles de niñas y adolescentes entre 16 y 25 años fueron encerradas por transgredir ese arquetipo único de mujer que había impuesto la dictadura en santa alianza con la Iglesia Católica», explican María Palau y Marta García Carbonell, autoras del libro ‘Indignas hijas de su patria’.
Las investigadoras se toparon con esta institución al hacer un reportaje sobre la cárcel de mujeres ubicada en el convento Santa Clara, y pensar que sus madres podrían haber estado encerradas en el Patronato las atrapó: «Nunca nos habíamos planteado que comportamientos que forman parte de nuestra identidad como mujeres jóvenes podrían haber estado castigados con el encierro en un convento», señalan.






