La cárcel de la moral
El Patronato no desapareció hasta 1985. Sobrevivió a Franco, a la Constitución, a la transición y al destape. En Redimir y adoctrinar. El Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985) (Crítica), Guillén rescata la historia de la institución represiva más longeva y menos conocida del franquismo. Miles de mujeres fueron encerradas sin delito ni juicio en nombre de una moral que Iglesia y Estado se encargaron de vigilar y corregir. Bajo el disfraz de la caridad se ocultaron abusos. Hubo un acto público de perdón, pero las supervivientes no lo vieron sincero porque evitó hablar de los bebés robados y los suicidios. El silencio que ha acompañado esta historia también ha sido una forma de violencia. Supervivientes e investigadoras seguimos luchando por recuperar sus expedientes. Ocho décadas después, muchos archivos siguen cerrados.¿Qué le decía su abuela?
Que cuando era joven le repetían: “Si te portas mal, te irás con las monjas”. Una advertencia común que escondía una institución real: el Patronato de Protección a la Mujer, que encerró a decenas de miles de mujeres sin haber cometido ningún delito.
¿Qué hacía ese Patronato?
Era una institución franquista de control moral sobre las mujeres que sobrevivió hasta 1985. Se encerraba a chicas sin delito y sin juicio para reeducarlas en la moral católica: trabajo, oración, disciplina y castigo.













