Dánae RivadeneyraLima. Servicio especial
La estrategia para frenar la delincuencia común, pero sobre todo a los grupos armados que controlan cada vez más territorio será lo que, probablemente, incline la balanza de la segunda vuelta electoral en Colombia. Será también el mayor desafío para los próximos cuatro años de gobierno del que resulte ganador de la contienda.
El abogado mediático Abelardo de la Espriella propone un plan de choque al estilo Bukele en El Salvador. Iván Cepeda, senador del oficialista Pacto Histórico propone continuar el legado del actual presidente Gustavo Petro. El problema es que, hasta ahora, la estrategia de Petro, de diálogo simultáneo con los grupos armados disidentes no ha funcionado. Porr el contrario, el temor y la sensación de alarma se han apoderado de zonas como el Cauca, al suroeste del país. Las carreteras militarizadas y las advertencias de taxistas y otros pasantes al poner un pie en Cali dan cuenta de ello. Lo hacen también las cadenas de WhatsApp donde se comparten videos de los últimos atentados con camiones volando por los aires, ataques con explosivos contra agentes de tránsito, y placas de los vehículos en los que supuestamente se mueven estos grupos armados disidentes de las FARC. No es para menos, en los primeros cinco meses de 2026 se contabilizaron 54 masacres con 233 muertos.










