2 de junio de 202600:002'minutos de lectura“La luz atraviesa todo gracias a las ventanas que se abrieron en las paredes interiores. Desde cualquier punto se percibe el exterior, incluso desde el baño”, dicen los arquitectos Rubén Picado y María José de Blas, del estudio español Picado-de Blas, sobre la reforma de este departamento de 65m2 que encararon en clan junto con sus dos hijos arquitectos.Con el objetivo estricto de que ningún elemento robe luminosidad, se eligió una madera natural y clara para todos los muebles y revestimientos. ¡Atención a los "tablones" de acrílico sobre los caballetes!Gentileza: Alberto AmoresAbrirseAdemás de hacer llegar los rayos a cada rincón, los arquitectos procuraron sacar el máximo provecho de la frondosidad envidiable del barrio de Soria, en las afueras de Madrid. “En este departamento de los años 60 pudimos conseguir sensaciones placenteras y una fuerte relación con el exterior”.Como los placares de la cocina tienen el mismo diseño que los del resto de la casa, cuando se cierran estas puertas el sector de servicio queda oculto y totalmente integrado al departamento.Gentileza: Alberto Amores“Abrirse para incorporar los árboles es fundamental; solo hay que entender que es más valioso para tu salud mental dejar una terraza abierta que cerrar un balcón para ‘ganar’ no-metros”, dicen Rubén y María José.“Diseñamos muebles modulares y polifuncionales para que pudieran adaptarse al poco espacio moviéndose y configurándose de distintas maneras”.Gentileza: Alberto AmoresDiseño simbólicoSiendo cuatro cabezas las que pensaron cómo reconvertir esta “cueva” (como la apodaban ellos mismos) en un departamento lleno de claridad, el proyecto no podía salir mal. Y también, si tenemos en cuenta que hicieron casi todo el mobiliario a medida, adaptándolo al espacio y al espíritu de sus habitantes.Gestos sutiles que hacen que todo luzca equilibrado y continuo: los estantes sobre el hogar cosen la ventana exterior y la interior, al colocarse a su misma altura y tomar el ancho de esta última.Gentileza: Alberto AmoresPor la noche, la luz exterior se reemplaza por el fuego que sale de la chimenea ‘Eclipse’ diseñada por el Estudio. “La tapa circular imita al sol, que tapa parte de la llama ardiente como sucede con la luna, durante los eclipses”.Enchapados y muebles de madera laminada (diseño del Estudio; ejecución Garnica Plywood).Gentileza: Alberto AmoresLa joven Candela Picado-de Blas es artista, además de arquitecta. E hizo pleno uso de las posibilidades de la luz del departamento para usarlo cuidadosamente como atelier.Hacia los dormitorios compactosLa iluminación artificial también tiene un rol importante: los placares y el piso fueron horadados con círculos, a través de los cuales irradian luz hacia los espacios. Lámparas confeccionadas con hilo (Arq. Candela Picado de Blas). Puertas que parecen tabiques: al tomar la altura total del departamento, dan mayor sensación de amplitud.Gentileza: Alberto AmoresEl almacenaje aprovecha cada espacio muerto: hay estantes por encima de las ventanas y por debajo del nivel del piso, en sectores en los que existían saltos de altura. Con estas estrategias, se logra prescindir de muebles de guardado y despejar los ambientes.LIVING Picado-de BlasGentileza: Alberto Amores“Las camas son una simple caja de madera con espacio de guardado inferior. Como las opciones de mercado no suelen adaptarse bien a los pocos metros, nos pareció más sencillo y ergonómico hacer el mobiliario a medida”.Desde el vestidor también se ven las copas de los árboles.Gentileza: Alberto AmoresEn alusión a aquellos rayos de sol que tanto faltaban, el color elegido para los baños fue el amarillo, que asegura calidez y logra hacer rebotar la luz en toda su superficie.El divisor del cubículo de ducha, bajo, sirve, también, como apoyo de shampoos y jaboneras.Gentileza: Alberto AmoresLas vistas hacia la calle, desde los cristales del baño.Gentileza: Alberto Amores
Una familia de arquitectos reformó estos 65 m2 para que los más jóvenes pudieran independizarse
El proyecto es el resultado de un trabajo en equipo, en el que participaron un matrimonio español y sus hijos, de 25 y 28 años, todos arquitectos









