Colombia celebró este domingo la primera vuelta de sus elecciones presidenciales y la campaña que llevaba meses en marcha acaba de volver a empezar. Abelardo de la Espriella —que representa la derecha más radical— e Iván Cepeda —un símbolo de la izquierda más ideológica— han subido el tono apenas unas horas después de conocerse los resultados. Pero el hombre que marca el paso de esta campaña no es ninguno de los dos. El presidente de izquierdas Gustavo Petro se resiste a dejar de ser protagonista.El lunes amaneció con una polémica en el aire que Petro y el propio Cepeda, su candidato, se habían encargado de alimentar la noche anterior. Ambos se negaron a reconocer los resultados preliminares y alegaron irregularidades en algunas mesas. Su denuncia incendió el debate en la noche electoral y marcó las hostilidades de la campaña que acaba de recomenzar. Cepeda acabó rebajando la denuncia este lunes por la mañana en una comparecencia ante los periodistas. “No hemos encontrado irregularidades de dimensiones suficientes para hablar de fraude”, reconoció. Algo más tarde, Petro publicó un largo mensaje en su cuenta de X, no se retractó, pero evitó insistir en su idea de fraude. En cambio, salió al ataque contra el rival. El mandatario comparó a De la Espriella con el fascismo histórico, evocó los holocaustos europeos y latinoamericanos, acusó a la campaña del candidato de ultraderecha de comprar votos entre 150.000 y 200.000 pesos y llamó a una “Alianza por la Vida” para derrotar lo que definió como “el fascismo mafioso”. Su irrupción complica el tablero de Cepeda: el senador necesita ampliar su base más allá del petrismo.Ayer fui atacado personalmente por el candidato Abelardo y debo defenderme.No he robado un solo peso del erario ni cometido ningún delito. Se me promete la cárcel solo por mi posición política progresista en favor del pueblo.Esto pasa porque el proyecto detrás de Abelardo es…— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 1, 2026