La Unión Europea se enfrenta a la que acostumbra a ser una de las negociaciones más difíciles de la legislatura: el próximo presupuesto comunitario. Configurado para el periodo 2028-2034, las exigencias del nuevo contexto geopolítico requieren no solo una reorganización de prioridades y partidas si no que abre el debate de elevar la dotación económica, levantado asperezas entre los mayores contribuyentes. Pero más allá de eso, en este caso, pone sobre la mesa otro antiguo debate comunitario: la emisión de deuda conjunta.El conflicto en Oriente Medio y en Ucrania ha obligado a la UE a reconsiderar las prioridades políticas haciendo de la Defensa una necesidad y un deber. Las próximas cuentas de la UE deberán salvar las diferencias tradicionales entre los países frugales y los países del sur. Mientras Alemania se opone a una emisión de eurobonos para captar fondos Francia y otros países del sur se inclinan por esta fórmula.

Berlín representa la disciplina fiscal dentro de la UE. En un momento en el que el gasto en Defensa se ha convertido en prioridad, el canciller germano, Friedrich Merz, se oponía a una emisión de deuda a nivel comunitario al tiempo que su Ejecutivo lanza un plan de rearme de 780.000 millones de euros basado, precisamente, en captar financiación en los mercados.