La mayoría de comisiones gestoras de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) que arrancan esta semana en todas las comunidades autónomas —excepto en Cataluña y Castilla-La Mancha, donde lo harán la siguiente—, han acordado este año por primera vez el empleo de detectores de frecuencia para evitar el uso de nuevas tecnologías para copiar. Se trata de dispositivos cada vez más difíciles de cazar por el profesorado, como los nanopinganillos, que son "más pequeños que una lenteja", se introducen en el oído, y a más de uno le ha costado una visita a Urgencias para que un facultativo tenga que extraérselo.No es leyenda urbana. El otorrinolaringólogo del Hospital Universitario de Ceuta Enrique Roviralta ha tenido que sacar "unos cinco" en el último año y medio. De ellos, cuatro a "estudiantes de Secundaria" y otro a "un señor de unos 50 años" al que incluso tuvo que intervenir quirúrgicamente porque el conducto auditivo era "irregular y estrecho", lo cual complicó una extracción que, según los especialistas consultados por 20minutos, no suele dar problemas y en "unos 10 minutos" se resuelve. El primer caso que atendió el doctor Roviralta, que también preside el Colegio Oficial de Médicos de Ceuta, llegó a su consulta hace un año y medio. "Era una chica joven y hasta entonces no había visto algo así antes. La paciente tenía mucho interés en que se lo devolviera porque era prestado", relata a este periódico. Tras 30 años de experiencia, este facultativo empleó unas "micropinzas" para extraer lo que nunca antes había visto dentro de un oído. "He visto de todo: insectos, legumbres, arena, piedrecitas, plastilina, juguetitos, trozos de goma de borrar, de gomaespuma... Pero esto era algo nuevo", rememora.El otorrino asegura que el último caso, atendido en su consulta privada, fue el de "un señor de unos 50 años con una exóstosis, que hacía del conducto auditivo una especie de cuello de botella, con lo cual me obligó a quitarlo con sedacción en quirófano a pesar de múltiples intentos previos en consulta". Entre la primera y el último caso, Roviralta asegura que ha atendido a otros tres "estudiantes de Secundaria".El fin es, según le cuentan, "fundamentalmente copiar" en exámanes. "Al principio suelen decir que era prestado, que lo han usado por curiosidad, pero cuando ya se los has sacado y están más tranquilos, te dicen la verdad, que era para copiar. En una ocasión, mi enfermera regañó a un estudiante de enfermería precisamente. 'El día que te toque un paciente le dices que ese día te copiaste y a ver cómo le atiendes', le dijo", relata el doctor.Los dispositivos vistos por Roviralta eran "muchos más pequeños" que una lenteja, de "entre dos y tres milímetros", y estaban preparados para extraerse con ayuda de un imán. "Suelen salir solos, pero hay veces que no y a mí me han llegado pacientes ya desesperados porque no tenían manera de sacarlo". El otorrino comenta que estos dispositivos "no deben ser baratos porque todos insisten en que por favor se los devuelva".No deben ser baratos porque todos insisten en que por favor se los devuelva. Cuando saco un insecto, no lo piden"El especialista desaconseja introducir "cualquier cuerpo extraño en el oído", al tiempo que recuerda que los elementos magnéticos pueden causar "algún tipo de erosión en el tímpano". Para sacarlo, "hay que estar quieto porque, si mueves bruscamente la cabeza, puede causar una dañar el conducto o causar una perforación timpánica".Compartido entre varios adolescentesTambién la doctora Anselma Fernández, que lleva 29 años en el servicio de Urgencias del Hospital Virgen de la Concha del Complejo Asistencial de Zamora, ha atendido a dos casos. Fue "por estas fechas de exámenes", pero hace unos tres años, según recuerda. "Fue curioso porque fueron dos pacientes diferentes pero el mismo aparato, que tenían dificultades para sacarlo. Estos aparatos tienen como una silicona exterior de protección que habían quitado para que los profesores no lo viesen y así se lo podían meter más profundamente. Luego tenían un imán para sacarlo, pero tuvieron algún problema para ello, quizá el conducto auditivo estrecho o que no lo consiguieron, y acabaron los dos en Urgencias en dos ocasiones consecutivas y a los dos dio la casualidad que los atendí yo. Uno me dijo que lo compartían entre unos cuantos", relata a 20minutos la también miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).Igual que Roviralta, Fernández también atendió a "alumnos de instituto, de entre 14 y 16 años". El primero, según relata, llegó apurado al hospital acompañado por la madre y "más nervioso", pero el segundo llegó "solo y más tranquilo" y "no tuvo ningún problema" en reconocer que lo había empleado para "copiar". Como los anteriores casos, también solicitó la devolución de su pertenencia una vez recuperada de las profundidades de su oído.Fernández también recalca que "la mayoría de veces se pueden quitar solos". Además, agrega, clínicamente "no son casos costosos", en unos diez minutos puede estar resuelto si se dispone del material adecuado, que son una micropinzas, y si no se han causado alguna herida por los intentos previos de extracción. "He visto complicaciones con audífonos en personas mayores o pinturas o piedras en niños pequeños, pero elementos electrónicos solo recuerdo esos casos", termina.