Hay una pregunta que este año ha salido en todas las comisiones que organizan las pruebas de acceso a la universidad (PAU): cómo detectar el uso de sofisticados dispositivos electrónicos para copiar, como por ejemplo nanopinganillos, gafas o relojes inteligentes con acceso a inteligencia artificial (IA), que "en dos clicks" son capaces de resolver un problema de matemáticas o elaborar una disertación filosófica. Al menos doce comunidades han asegurado que emplearán detectores de frecuencia para 'cazar' a quienes recurran a estas tecnologías cada vez más difíciles de detectar. La hora de la verdad llegará para la mayoría de las Comunidades Autónomas entre el uno y el cuatro de junio, salvo Cataluña y Castilla-La Mancha, que han convocado estos exámenes la segunda semana de junio."Esto no es infalible, pero intentamos poner medios a nuestro alcance para asegurar la igualdad. El fraude se ha diversificado y la forma de detección, también. Cuanta más diversidad hay, más fácil es que haya fraude", expone Íñigo Casafont, vicerrector de Estudiantes de la Universidad de Cantabria. Esta organización asegura que empleará, por primera vez y con un "objetivo disuasorio", detectores de frecuencia en "cada una de las 16 sedes" que acogen los exámenes y que los vocales, que son profesores "con experiencia", vigilarán constantemente las aulas para detectar posibles comportamientos no permitidos. Con todo, Casafont señala que "prevalecerá la presunción de inocencia" y se permitirá al posible infractor continuar con la prueba hasta el dictamen de la comisión, que levantará un acta con cada caso. "Espero que no haya que levantar ningún acta, y prefiero esperar a estudiar bien cada caso antes que lanzarme a suspender directamente. Entendemos que será algo extraordinario, la mayoría lo hace todo bien", defiende. "Llegamos tarde, ya llevamos un tiempo sospechando que esto podía suceder. Esto va muy rápido. Somos conscientes de que se utilizan en las aulas de institutos y a veces son los propios estudiantes universitarios quienes nos alertan porque denuncian que no es justo su uso. La universidad tiene la obligación de intentar de controlar y que haya un principio de equidad en nuestras aulas", agrega Casafont.Galicia es la región pionera en este sentido: llevan empleando detectores de frecuencia desde 2019, cuando se percataron del uso fraudulento de los móviles en exámenes. Según explica a 20minutos la vicepresidenta de la Comisión Interuniversitaria (CIUG), Elisa Beceiro, los detectores de frecuencia se volverán a emplear este año "de forma aleatoria y ante cualquier sospecha" de actuación fraudulenta. El protocolo ha establecido además que el profesorado podrá inspeccionar, "en cualquier momento" durante las pruebas, gafas, calculadoras, bolígrafos o "cualquier elemento". Además, los estudiantes deberán tener "los pabellones auditivos despejados para la comprobación, sin molestias, de que no llevan dispositivos no permitidos", reza el protocolo. En la otra punta del país, los estudiantes de Andalucía estarán expuestos a "barridos selectivos" realizados por detectores que se introducirán "en diferentes sedes y momentos de la PAU" para la detección del uso de teléfonos, dispositivos electrónicos y de transmisión de datos, audífonos o relojes inteligentes, u otros elementos análogos, salvo prescripción médica.Desde otros territorios como el País Vasco, la Comunidad de Madrid, Aragón, la Comunidad Valenciana, Canarias, Baleares, Castilla-Mancha y Asturias también han confirmado el empleo de estas herramientas, aunque con diferentes protocolos. La consecuencia será un cero en el examen, en el mejor de los casos, o en toda la PAU, obligando al alumno a presentarse en la convocatoria extraordinaria, cuando la mayoría de las plazas de las carreras más demandadas ya están agotadas.Desde la Universidad de Murcia prefieren ser prudentes y no desvelar muchos detalles, pero también aseguran que se va a "rastear la presencia de redes". Según expone la vicerrectora de Estudios de la Universidad de Murcia, Ángela Almela, "ni antes se cacheaba al alumnado, ni aspiramos a hacerlo ahora, como tampoco ocurre en ninguna oposición o en el MIR. Lo que hacemos es incidir en la vigilancia y, dentro de eso, el rastreo de redes es una de las estrategias. Se ha autorizado a los vigilantes a inspeccionar, en cualquier momento y las veces necesarias, bolígrafos, pabellones auditivos y gafas, no solo antes de empezar el examen, y también vamos a rastrear la presencia de redes, pero no vamos a entrar en detalles técnicos por ser contraproducente. Estas acciones se ensayaron el curso pasado y este año se generalizan".Hasta el momento, solo Extremadura ha comunicado a 20minutos expresamente que, aunque los ven "necesarios", aún no consideran que sea "el momento oportuno" para recurrir a ellos "por el número manejable de estudiantes", que no llegan a los seis mil, mientras que en otras CC AA más pobladas como Andalucía se examinan hasta 20.000 estudiantes. Según ha expuesto a este diario el José Antonio Pariente Llanos, Presidente del Tribunal Calificador de la PAU en la Universidad de Extremadura, no ha sido el precio de estos detectores el factor decisorio. En lugar de detectores de frecuencias, este año la comisión organizadora ha optado por "aumentar el número de vigilantes por aula". Por su parte, las universidades públicas del distrito único de Madrid también se reservan "el derecho de poder, en cualquier momento, hacer uso de dispositivos de detección de señales de radiofrecuencia". Según un acuerdo de principios de mayo, a estos efectos, "se considerará falta muy grave el simple hecho de tener encendidos dispositivos no autorizados (teléfonos móviles, relojes inteligentes, auriculares u otros dispositivos análogos), aun cuando no se esté haciendo uso de estos. La detección de un dispositivo electrónico encendido no autorizado comportará la calificación de 0 (cero) en el examen. En caso de reiteración de la conducta, la infracción será considerada muy grave, lo que podrá conllevar la anulación completa de la prueba". La coordinadora de las PAU en la Universidad Autónoma de Madrid, Yolanda Bueno, concreta a 20minutos que los detectores "irán pasando por todas las aulas en un momento u otro". Esta es la PAU, prosigue, "en la que las modalidades de intentos de fraude pueden ser muy grandes y buscamos que haya igualdad de condiciones para todos los estudiantes. Ello nos obliga a este tipo de medidas, que no son deseables porque no gusta actuar como si fuéramos la policía, pero tenemos que velar por la igualdad y la integridad académica".Esta es la PAU en la que las modalidades de intentos de freude pueden ser muy grandes y buscamos que haya igualdad de condiciones para todos los estudiantes. Ello nos obliga a este tipo de medidas, que no son deaseables"Por otra parte, Antonio Adelfo Alberto Delgado, coordinador de las PAU en la Universidad de La Laguna (Tenerife), confirma a 20minutos que también emplearán detectores de frecuencia "de forma aleatoria" y "en cualquier aula o examen". Sin embargo, plantea "bastantes dudas sobre cómo articular esto jurídicamente". El profesor Delgado traslada que aún no disponen de un protocolo que establezca cómo actuar ante, por ejemplo, un hipotético "falso positivo" por la sensibilidad de los aparatos, o, en el caso de una detección correcta de un pinganillo "imposible de ver a simple vista". En estos casos se pregunta "cómo proceder o cómo acreditarlo". Por ello, reconoce que aún "no se han lanzado a la piscina" para darles un uso "en toda su intensidad", sino que lo harán de forma "aleatoria". "Lo veo un tema complicado, para pensarlo bien y no lanzarse a lo loco. Si no hay un sistema claro para acreditar que la persona tiene un dispositivo, nos podemos encontrar con muchas reclamaciones, incluso ante los tribunales. Esto hay que medirlo", reflexiona. En este sentido, Beceiro, como experta pionera en el uso de estos dispositivos en Galicia desde 2019, asegura a este periódico que hasta el momento no han registrado "ningún problema" en esta índole en su territorio.Delgado llama a una "doble reflexión" sobre la forma de evaluar conocimientos con la llegada de la IA y, por otra parte, recuerda que de media cada año en Las Palmas de Gran Canaria se pilla a tres alumnos copiando de unos 10.000 que se presentan a las PAU. Si fuera mayor el número de alumnos que recurriera a las trampas para aprobar, Delgado considera que "estaríamos fallando todo en el sistema educativo, que también ha de trasladar valores y aptitudes".Desde la Universitat de les Illes Balears, su vicerrectora de Estudiantes y Proyección Educativa, Cristina Moreno, asegura que el debate dentro de la comisión organizadora de la PAU en el archipiélago ha sido "bastante intenso". Tras el mismo, se ha decidido emplear detectores de radiofrecuencia "para proteger a los alumnos que se están esforzando y estudiando muchísimo". Su uso será "en todas las islas y en todos los centros", de forma que "en cualquier aula pueden ser utilizados". La penalización por el uso de dispositivos no permitidos será un "cero en toda la PAU". Para Moreno, el desarrollo tecnológico ha ampliado la tipología de 'chuletas'. Llegado a este punto, "si tenemos tecnología que se pueda utilizar fraudulentamente, tenemos que emplear tecnología para detectar la misma. No creo que estamos ante una situación de más fraude, sino ante mayor diversidad tecnológica para hacerlo". Lo mismo trasladan fuentes de la Universidad de Zaragoza, que también ha confirmado el uso de los detectores en las PAU de Aragón: "En ningún momento se ha pensado que los estudiantes copien más, solo lo hacen con otros métodos y, por tanto, hay que dar herramientas útiles a los vigilantes".Además, la profesora Moreno advierte de la incidencia detectada, ahora y en el pasado, es "un fenómeno de caráter iceberg, solo vemos la punta y seguramente ha sido así siempre", reconoce. "Detectarlo es complicado y por eso hay que poner todos nuestros medios a nuestro alcance para garantizar que la nota que tengan en Selectividad no sea a través del fraude porque si no, el que sale perjudicado es el alumno que de verdad ha estudiado. Hay plazas de las carreras de salud que a veces se dan por milésimas", abunda.El coordinador técnico de las PAU en la Universidad de Castilla-La Mancha, Isidro Peña, también ha confirmado a este diario que este año por primera vez "se podrán utilizar en todas las sedes y como una medida complementaria a la vigilancia" los detectores de frecuencia. En cualquier caso, Peña recalca que, en su opinión, el fraude es "algo minoritario" en las PAU, pero lamenta que poniendo el foco en este debate "se transmite la sensación de que el alumnado en su mayoría actúa de forma fraudulenta cuando es todo lo contrario".En la Comunidad Valenciana también contarán con detectores de frecuencia "en todas las sedes", según ha confirmado el coordinador de la PAU en la Universitat Politècnica de València, Miguel Ángel González, que advierte de que el uso de dispositivos como los pinganillos "no es nuevo" y ya se ha visto en los exámenes de grados. "Las propias escuelas universitarias, igual que nos prestan las aulas, también los dispositivos. Si bien la idea es comprar dispositivos solo para las PAU en cursos posteriores", apunta el profesor, que advierte de que los "barridos" se realizarán también durante las pruebas "en modo vibración para no perturbar a los estudiantes que se están examinando".Y, ¿qué opinan los protagonistas de esta historia? Desde la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (CANAE), su tesorero Andrés Campillo defiende a 20minutos que el alumnado que copia en las PAU son "casos aislados" y que estos debates "buscan la culpabilidad" de los estudiantes para introducir unas medidas que, no obstante, sí considera "bienvenidas" porque "aseguran la igualdad de oportunidades en las pruebas". Sin embargo, Campillo apunta otras medidas que promoverían mayor igualdad, como la equiparación de las tasas para la realización de las pruebas de la Selectividad, que este año oscilan entre los 46 y los 137 euros, según la región.