Más de 45.000 estudiantes han empezado este martes unas Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) que se caracterizan por ser las primeras en las que se están utilizando detectores de dispositivos digitales de comunicación como móviles, relojes inteligentes, bolígrafos digitales o auriculares y evitar así que los estudiantes reciban “ayuda ilegítima”.

Según ha comunicado el Govern, todas las sedes de los tribunales tendrán estos detectores de frecuencia, pero no se usarán en todas las aulas. Las escogidas serán aleatorias. El procedimiento es simple: un vigilante pasea cerca de los alumnos, enfocando hacia ellos el aparato, para ver si se detectan frecuencias digitales.

Todos los aparatos digitales deben estar apagados y guardados dentro de las bolsas o mochilas. Si se detecta su uso, el alumno será expulsado del examen y será calificado con un 0. Además, se le podrán imponer otras sanciones por parte de la comisión organizadora de las pruebas y se le podrían llegar a anular todos los exámenes.

Además, si algún vigilante tiene alguna sospecha, podrá pedir al presidente del tribunal que pase el detector por su aula. Para evitar suspicacias, el Departament de Universidades ha recomendado a los estudiantes que usen relojes analógicos y se ha procurado que haya relojes de pared colgados en todas las aulas o, en su defecto, que se proyecte la hora con un proyector o que el docente vaya apuntando la hora en la pizarra regularmente.