Opinión‘Nouvelle Vague’ recrea el rodaje de un clásico.PERIODISTA CULTURAL Y CRÍTICO DE CINE31.05.2026 23:01 Actualizado: 31.05.2026 23:01 ‘Sin aliento’ (‘A bout de souffle’, Jean-Luc Godard, 1960). Entretenimiento criminal, romántico y de aventuras que, gracias a sus rupturas e innovaciones narrativas, se constituyó en un verdadero hito del cine europeo moderno. Un guion ‘godardiano’, basado en una idea de François Truffaut, cuyo tema central era… “la liberación como meta, en una vida sin caminos”. De París a Marsella, el picaresco y villano personaje que imitaba a Humphrey Bogart, encarnado por Jean-Paul Belmondo, se robaba un automóvil, asesinaba a un policía y huía, no sin antes enamorarse de una rubia gringa –la que voceaba periódicos neoyorquinos en los Campos Elíseos–.Sus legendarios intérpretes: Belmondo (Lazlo Kovacs, buscado por la policía) y la neoyorquina Jean Seberg (Patricia), –estudiante de artes, quien se quedó en París y fue enterrada en Montparnasse–. Fotografía del virtuoso Raoul Coutard y producción de Georges de Beauregard. Del movimiento combativo de la primera Nueva Ola, su amigo y colega Truffaut, el artífice de esta historia, llegó a sostener que tal ópera prima francesa sería el equivalente moderno y revolucionario de ‘Citizen Kane’ (1941), de Orson Welles –y no se equivocó–.‘Nouvelle Vague’ (Richard Linklater, 2025). Reconstrucción del rodaje original de ‘Sin aliento’ y crónica impecable en b/n. Todos sus personajes originales han sido reemplazados por actores desconocidos: –artistas, realizadores, técnicos y productores ya fallecidos–. Un banquete cinéfilo, puesto que nos vemos rodeados de personalidades del séptimo arte, haciendo parte de la historia del cine mundial, en locaciones originales de calles sin asfaltar de la margen izquierda parisina. Por cuanto no es una simple película de época, como lo asevera su director de origen texano, tratándose de un bello ‘film’ perfectamente ambientado, fotografiado y editado como si hubiese ocurrido con la frescura de aquellos tiempos.Al comienzo de cada escena del legendario rodaje, que duró veinte días, aparecen nombres y fotografías de quienes reencarnan a figuras de la Nueva Ola: Godard, Truffaut, Chabrol, Resnais, Demy, Varda y Rivette. Además, cartones de presentación con visitas en plena filmación de los maestros Roberto Rossellini, Robert Bresson y Jean-Pierre Melville. He aquí las contradicciones ‘godardianas’: mirada romántica de la vida y otra del autor, motivaciones psicológicas y talento improvisado, actores profesionales (estrellas) y naturales o empíricos, cine alternativo o… vía comercial.No es una simple película de época, como lo asevera su director de origen texano, tratándose de un bello ‘film’ perfectamente ambientado, fotografiado y editado como si hubiese ocurrido con la frescura de aquellos tiemposGodard, cineasta moderno y de vanguardia, su obra revolucionaria a partir de 1960 se asocia con los primeros grandes logros de la Nouvelle Vague, precedida por ‘Los 400 golpes’ (Truffaut), ‘Los primos’ (Chabrol) e ‘Hiroshima, mon amour’ (Resnais). Antes de lanzarse a dirigir cortometrajes, el genial autor escribía críticas para la revista ‘Cahiers du Cinéma’. Experimentador nato, rompe la estructura narrativa tradicional y propone nuevas formas de lenguaje (representación): el plano-secuencia, los monólogos cotidianos entrecruzados y el asincronismo de imágenes acústico-visuales.Godard, precursor del cine independiente ‘a la francesa’, su influyente nombre se ciñe al de las vanguardias europeas más radicales que proclamaron la dialéctica del documental y la ficción, aunque no pocos detractores le endilgan el liderazgo del ‘anticine’. Ensalzado por sectores fieles a los ‘cuadernos de cine’ y vituperado por otros, su método extraído de la antinovela exige lecturas diferentes a las tradicionales, elude conceptos y prejuicios generacionales y destruye los principios comerciales del cine escapista ‘a lo Hollywood’. Siendo el número uno del cine moderno, se propuso provocar al espectador con historias fragmentadas y la suspensión del ‘happy end’ (o final feliz). En su escena final, sin precedentes, el antihéroe atrapado por la policía, agonizante y con un cigarrillo en los labios, le traduce ‘dégueulasse’ (asquerosa) a la pretendida enamorada extranjera que lo habría delatado a las autoridades francesas.MAURICIO LAURENS – CINE AL OJO Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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Joya de la nueva ola francesa
‘Nouvelle Vague’ recrea el rodaje de un clásico.








