El diagnóstico inicial apunta a que Ferrari se ha electrocutado. Su primer modelo eléctrico, Luce –luz en italiano–, se presentó hace unos días y deja críticas de analistas, seguidores de la marca y el mundo del motor por la ruptura con la imagen icónica de la marca y dudas sobre el coste y el potencial de ventas. “¿Eso es un Ferrari?”, lanzaba más de uno. El expresidente Luca Di Montezemolo resumió el sentir: “Corremos el riesgo de romper un mito. Espero que le quiten el cavallino rampante ”. “Al menos, los chinos no lo van a copiar…”, remató. China es precisamente un mercado donde busca recuperar sensaciones en una competencia feroz.Los de Maranello hablan de un nuevo capítulo, pero se apresuran a decir que no es un cambio de filosofía o el fin del coche de combustión. Ya contaba con modelos híbridos, pero ahora da el salto a la electrificación total. Al desvelar el Luce, más que la electrificación en sí se ha puesto en duda la identidad de marca, con la duda de si lo que se presenta es y se siente como un Ferrari, lo que realmente hace que el cliente pague. El legado de la marca es donde las firmas europeas sacan ventaja a unos competidores chinos que les superan en tecnología. “Es un cambio arriesgado y radical, sobre todo en diseño, estructuralmente no se parece nada a sus coches de combustión”, señala David Ortega, profesor de EADA y consultor especializado en automoción. Se rompe con el diseño previo al incorporar a un exresponsable de Apple como Jony Ive, pieza clave en el diseño del iPhone o el iPad. El interior tiene formas redondeadas, similares a un producto de la americana. Por fuera, no recuerda a un Ferrari y se asemeja más a un eléctrico de volumen, lejos de la exclusividad que buscan los compradores. Es una mezcla de un Honda Accord y un Tesla 3, señalaban desde AIR Capital. En redes, otros veían un Nissan o un Xiaomi. La marca prima la aerodinámica del eléctrico, lo que ha dejado unas líneas poco reconocibles. También es el primer Ferrari de cinco plazas.Tras desvelar el modelo, entre dudas, llegó un socavón en bolsa. El martes, Ferrari se desplomó un 8% y perdió unos 4.500 millones en valor bursátil. Las acciones fueron recuperando terreno los días siguientes. Al final, dejan una caída de menos del 5% tras desvelar el Luce, hoy capitalizando en 52.000 millones. Ferrari ya venía sufriendo en los parquets y sigue un 40% por debajo de sus máximos históricos del 2025. Electrificarse es parte de su ruta: el objetivo es tener un 20% de la gama eléctrica en el 2030.El precio, desde 550.000 euros, es otra de las fuentes de crítica, alejado de sus competidoresOtro punto que genera dudas es un precio base de 550.000 ­euros. “Es mucho, incluso para un deportivo eléctrico de lujo. Competidores como el AMG GT 4 o el Porsche Taycan Turbo GT arrancan en los 200.000 o 240.000 euros”, detallan los analistas de Bank of America en un informe al que ha tenido acceso La Vanguardia . La marca argumenta que la innovación, tras cinco años de desarrollo, conlleva un precio. Ferrari tiene la capacidad de cobrar precios mucho más altos gracias al valor de la marca y suele rondar estas cotas. El tema es si la marca empuja lo suficiente para justificarlo.Los pedidos ya están abiertos, con entregas desde finales de año. La compañía no ha revelado cuántos producirá. En Bank of America no esperan más de 100 entregas en el arranque y unas 900 unidades producidas los próximos años, “alineados con la demanda. “Si el Luce decepciona, podría avanzar otros lanzamientos para cerrar el hueco. El mayor riesgo es que un fracaso notable podría afectar a la demanda de híbridos a mayor escala o presionar el valor residual en la gama eléctrica de Ferrari”, dicen los analistas de la entidad. Apuntan que la demanda tendría que ser suficiente el primer año, sobre todo, entre coleccionistas. Benedetto Vigna, consejero delegado, se ha sacado presión de encima diciendo que la respuesta del cliente está siendo positiva y que ya han registrado pedidos, de viejos y nuevos clientes. Para saber cuántos, habrá que esperar a julio, cuando la empresa presenta resultados y lo detallará.Ortega señala que la estrategia es saltar al “lujo tecnológico”, generando un nuevo espacio de ventas. Cree que Ferrari hoy puede dejar fuera a muchos ricos que buscan un eléctrico. También ve recorrido entre las mujeres. China será otro de los desafíos, ya que es donde más crece el lujo. “Será un buen test”, advierte. Las rebajas en el precio o un valor residual a la baja –sobre todo, en una marca tan coleccionada– son otras métricas que seguir.El fan más tradicional de Ferrari busca el ruido del motor, sentir la velocidad. Con el silencio de los eléctricos, el fabricante se las ha ingeniado para replicar sensaciones de un coche de combustión. Como con un sistema patentado para amplificar sonidos de la mecánica o con levas en el volante, que no cambian de marcha, pero tienen funciones en la aceleración y la frenada que buscan asimilar la conducción a un Ferrari tradicional. El coche alcanza los 310 km/h, pasa de cero a cien en 2,5 segundos y tiene una autonomía de 530 kilómetros. Con más de 1.000 caballos, la cuestión es si cogerá velocidad en el mercado.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.