Alfredo Merino MadridActualizado Lunes,

junio

00:25�Durante m�s de cuatro d�cadas, Isabel Azkarate ha vivido con la c�mara al cuello�. La frase, que abre la muestra de la exposici�n, sorprende por su aparente contradicci�n con la imagen que proyecta la fot�grafa en la inauguraci�n, tirando fotos a troche y moche con un tel�fono m�vil. �He acarreado c�maras toda mi vida y una ya va teniendo una edad, el m�vil me facilita mucho las cosas y sus resultados son comparables a los de las c�maras que he usado toda la vida, no hay m�s que verlos�, se sincera con GRAN MADRID, mientras se�ala las im�genes que nos rodean.Serrer�a Belga, el espacio cultural del Ayuntamiento de Madrid, se pone de largo estos d�as para acoger Azkarate vs. Azkarate, magna antol�gica comisariada por Silvia Omedes e Imma Cort�s, sobre el trabajo de una de las fotoperiodistas imprescindibles de nuestro pa�s. Pionera de la fotograf�a de calle, algunas de sus m�s ic�nicas im�genes, realizadas durante m�s de 40 a�os a la manera cl�sica: fotograf�as en blanco y negro con m�quinas anal�gicas, frente a la �ltima vuelta de rosca de su inagotable quehacer: instant�neas captadas con un dispositivo digital.Es el resultado de la confrontaci�n de las im�genes extra�das de su archivo con las realizadas por encargo para la ocasi�n con un m�vil. Al margen de su indisimulable objetivo comercial, la muestra proporciona una inestimable aproximaci�n entre dos sistemas de tirar fotos, entre el pasado y el presente (y mucho m�s el futuro, por mucho que les pese a los puristas) de la fotograf�a. Reflexi�n de sus herramientas y usos, de la evoluci�n desde el profesionalismo elitista a la democratizaci�n absoluta, llevada al absurdo de los selfies tirados a cascoporro.Varias im�genes de Azkarate en la muestra.E. M.La calidad pareja de las fotos de Azkarate tiradas con ambos sistemas hace que, a no ser por su puesta en escena, es imposible distinguir unas de otras. Damos la pista: las cl�sicas se enmarcan con una estrecha moldura negra, las modernas est�n montadas en dibond, soporte r�gido al que se pegan las im�genes hasta el borde, sin dejar margen.A galope de la geograf�a humanaNo le interesan a Isabel Azkarate (San Sebastian, 1950) los paisajes buc�licos, ni los pueblos y puertos pintorescos, como los pintados por su paisana Menchu Gal que brillan en la planta baja de Serrer�a. El paisaje de Azkarate galopa por la geograf�a humana. Y decimos galopa porque es lo que ha hecho esta mujer toda la vida a bordo de su c�mara de fotos. Disparar sin descanso, en cualquier lugar, bajo cualquier situaci�n. �La clave es ser r�pida, estar atenta a todo lo que pasa a tu alrededor y no dejar de hacer fotos�, confiesa.La herencia de su �nica t�a fue el punto de partida. Le permiti� comprarse una Nikon de segunda mano. Estudi� en el Centro Internacional de Fotograf�a de Barcelona y, poco despu�s, march� a Nueva York donde continu� su formaci�n en diversos centros, como el International Center of Photography, ICP. Fue en la Gran Manzana donde canaliz� su estilo hacia la fotograf�a callejera. Las fuentes subrayan la influencia de cl�sicos como William Klein, Lisette Model, Diane Arbus y de Cornell Capa, hermano de Robert y fundador del ICP.Fotograf�a callejera.ISABEL AZKARATE�En 1983 volv� al Pa�s Vasco y empec� a trabajar en el desaparecido peri�dico La Voz de Euskadi, pero dur� muy poco�, recuerda. Su trabajo le permiti� publicar en otros medios como Cambio 16 y Tiempo. No tard� en convertirse en la fot�grafa oficial del Festival de Cine de San Sebasti�n, donde estuvo una d�cada. Coincidi� con los momentos m�s duros de la actividad terrorista de ETA.Un carrusel de im�genes lo testimonia. Fotos de Pedro Almod�var, John Travolta, Bette Davis y Fernando Fern�n G�mez se alternan con un autob�s destripado por un bombazo, el funeral del polic�a nacional asesinado por ETA en 1983 y los atentados de los GAL al otro lado de la muga. �Hab�a manifestaciones, atentados y muertos casi a diario. Lo recuerdo como algo muy duro. Pero yo era muy joven y mi preocupaci�n era hacer buenas fotos y llevarlas al peri�dico�, recuerda.Fotos crudas con el sabor del plomo de aquellos a�os tenebrosos. Fotos amables de la far�ndula en sus momentos dichosos. Entre medias, las gentes del d�a a d�a callejero, su territorio de caza favorito. Punkis deslenguados, vendedores ambulantes, desarrapados de madrugada, se�oronas del barrio de Gros donostiarra, marginados de la vida, seres fuera de foco que el objetivo de Azkarate hace visibles. Y los perros, su pasi�n; de todas las razas, en un carrito de la compra, en brazos, con un pa�uelo de motero al cuello, tan sonrientes como sus due�os.Fotos de ayer y de hoy, tecnolog�as distintas, pero id�ntica mirada. Azkarate navega a toda vela entre ambas aguas. Su trabajo, instintivo hasta la m�dula, a veces resulta inocente, meditado otras, inconsciente muchas m�s. El resultado es el mismo: una sucesi�n de encuentros con el sentimiento humano y sus contradicciones, amores y precariedad, el lado oscuro y la dignidad de la existencia que posan ante ella de la mano.