La peque�a parte de la Uni�n Europea que mira lo que pasa dentro ha visto espantada que, como el a�o pasado, cuando gan� el PSG, pero m�s, y el anterior, cuando gan� el Real Madrid, pero mucho m�s, Par�s, Francia en general, est� cercada, es una fortaleza sin fuerzas, tomada por asalto por los que no vacilan en proclamar su destrucci�n. Francia es el canario de la mina pol�tica europea, que muere si hay mucho gas y riesgo de explosi�n. Si alguien cree que lo de Francia es un �asunto interno� se equivoca. El pa�s vecino, nuestro primer socio comercial y cultural, es el que empez� antes su autodestrucci�n como Estado de Derecho, en favor de una �sociedad inclusiva� en la que la soberan�a -de qui�n es la calle, a qui�n pertenece un pa�s- es negociable. Y s�lo se negocia una rendici�n.La v�spera de que los franceses se refugiaran, otro a�o, en sus casas y vieran por televisi�n a su polic�a apaleada y a los almacenes sacar a la calle su mercanc�a para que los saqueadores, al menos, no incendiaran la tienda, Philippe de Villiers hizo una breve intervenci�n, cuatro minutos, en CNews en la que hizo lo m�s dif�cil: un diagn�stico preciso de lo que pasa... y vuelve a pasar.�Estamos ante un acto tribal de conquista de territorio�, dijo, y tres signos lo marcan. El primero, que el saqueo no nace de los ilegales de los albergues, los aubergistes, que roban lo que necesitan o les gusta. Es un saqueo de castigo, una venganza post-colonial: �Fuisteis vosotros los que vinisteis a nuestra casa, ahora estamos en la vuestra y no nos vamos a ir�.El segundo signo es que los violentos, amos de la calle, no huyen de la polic�a, sino que buscan enfrentarse con ella, que, como no puede usar el �monopolio de la violencia� del Estado, debe retirarse. Hace a�os, una gran pel�cula, La haine (El odio), mostr� esa guerra entre la niebla. Hoy resulta optimista.El tercer signo, y definitivo, es la orden del ministro del Interior a los parisinos y dem�s franceses: �Restez chez vous�, quedaos en casa. Y surge la pregunta: �qui�n est� �chez soi�, o sea, en su casa? Obviamente, los que detentan la nueva soberan�a, entregada a las tribus como Roma entreg� sus puertas a los b�rbaros, hasta que, un d�a, se quedaron la casa que cuidaban.Y Villiers, cat�lico de la Vend�e, desde su Puy du Fou, acusa a la clase dirigente: �Cambiasteis la asimilaci�n por la integraci�n, y tenemos desintegraci�n; vuestra 'sociedad inclusiva' nos excluye; y el clima es de guerra civil�. Que s�lo la hace un bando. Los pol�ticos, y no s�lo franceses, correct�simamente paralizados, siguen encerrados en sus casas.