Esa Espa�a nuestraEl �ltimo cantautor pol�tico est� desencantado con la situaci�n actual y ha atemperado el tono, pero no renuncia a sus principios: "El pesimismo es una herramienta para desmovilizar y enfrentarnos. Toca militar en el optimismo"Actualizado Domingo,
mayo
22:50A mediados de los 90, crec�a el rumor en la Universidad Complutense de Madrid de que, en el c�sped entre las facultades de F�sicas, Qu�micas y Matem�ticas, un chaval congregaba cada vez m�s gente a su alrededor cuando tocaba. Como novio entonces de una futura f�sica y alguien que aprendi� �nicamente el More than words de Extreme con las mismas intenciones, recuerdo menospreciarlo: "Otro que saca la guitarrita para ligar". Pero no. Al poco tiempo, Ismael Serrano (Madrid, 1974) se convirti� en estrella con ese Pap�, cu�ntame otra vez que fue uno de los primeros reproches a la generaci�n que hizo la Transici�n. Hoy, es un tipo de mediana edad, amable y tranquilo, que ha atemperado el tono, pero no ha renunciado a sus principios. Hasta el 28 de junio, residir� en el teatro Infanta Isabel madrile�o con Golpe a golpe, verso a verso, donde es actor y cantante, meti�ndose en la piel y en la m�sica de Antonio Machado y Joan Manuel Serrat.No hay muchas personas que representen mejor a Espa�a que ellos dos.As� es. Son referencias que han ido apareciendo en mi vida desde hace tiempo. Mi padre es un apasionado de Machado y cuando mont� mi editorial, Hoy es siempre, la llam� as� en referencia a la frase de Machado y uno de los primeros libros que saqu� fueron sus textos pol�ticos. Incluso, Feij�o le atribuy� a Machado un texto m�o en plena investidura de S�nchez. Y Serrat es una referencia para m� ineludible. Crec� con su m�sica y descubr� la poes�a de Machado escuch�ndole. Yo empec� un poco as�, poniendo m�sica a los libros de poes�a que hab�a por casa, sobre todo de la editorial Losada, que ten�a a Miguel Hern�ndez, Pablo Neruda... Antonio Machado era progresista, pero nada radical. Siempre pens� en Espa�a y, sin embargo, muri� en el exilio. Pocos ejemplos mejores de la barbarie de la Guerra Civil y el franquismo.Es verdad lo que t� dices. Era un hombre de paz progresista que defend�a la Rep�blica porque defend�a la modernidad que conllevaba, no tanto por cuestiones ideol�gicas como sociales. Su gran drama de Machado es la relaci�n con su hermano Manuel, que, hay un consenso entre los estudiosos, se suma al franquismo por una cuesti�n de supervivencia. Manuel Machado celebra la llegada de la Rep�blica, pasa una noche en la c�rcel de Burgos al inicio de la guerra, le sacan por los contactos de su mujer y acaba haciendo loas a Franco. Eso le rompe el coraz�n a Antonio. Le mata de pena la situaci�n de Espa�a, ver c�mo se trunca la posibilidad de progreso con la Guerra Civil y, sobre todo, ver a su hermano haciendo soflamas animando al bando golpista. Los Machado representan muy bien eso a lo que el propio Antonio pone nombre: las dos Espa�as. Serrat tambi�n es un caso curioso: figura clave para la democracia al que han llegado a llamar facha desde el independentismo.Me parece que no se ha valorado suficientemente la contribuci�n de Serrat y c�mo se jug� el tipo en un momento en el que te la jugabas de verdad. No solamente en Espa�a, tambi�n en Latinoam�rica. Era jodido pronunciarse como lo hac�a �l, que era persona non grata en Chile y Argentina por su compromiso con las v�ctimas de la dictadura de Pinochet y con las madres de la Plaza de Mayo. No era un contexto como el de ahora, las consecuencias de posicionarse eran otras mucho m�s peligrosas. Hasta el hecho de querer cantar en catal�n pudo truncar su carrera, ya no era s�lo una cuesti�n de amenaza f�sica. Fue muy valiente, padeci� la censura, le cambiaron letras y declararon muchos de sus discos no radiables. Discutir el compromiso de Serrat es una insensatez.Para saber m�sSeguramente seas el �ltimo cantautor pol�tico. �Por qu� ha desaparecido la canci�n protesta?Porque se ha caricaturizado y se ha estigmatizado. No se ve�a con buenos ojos el hecho de que un cantautor se pronunciase pol�ticamente, se impuso hegem�nicamente una m�sica que invitaba a la evasi�n y todo lo que supusiera una reflexi�n en profundidad o una cr�tica pol�tica era mirado como algo anacr�nico. Ha sido injusto y, en menor medida quiz�s, le pasa tambi�n al cine. La industria musical se ha ido por otro lado, la radio ha dejado de ser plural y la gente reh�ye el t�rmino cantautor porque piensa que no le van a contratar en festivales.T� lo has abrazado y te has tomado con humor tu propio personaje. Yo lo reivindico. Por un lado, me he re�do de �l, pero tambi�n para apropi�rmelo y resignificarlo. Creo que el legado de la canci�n de autor lo merece porque es un prejuicio absurdo y que no hace justicia a la maravillosa tradici�n de este pa�s y a las canciones que se han hecho. Punto. No s�, igual tambi�n es v�ctima de la batalla cultural en que vivimos. Pronunciarse pol�ticamente a la izquierda cuando te va bien es visto como un ejercicio de impostura y hay un sobrean�lisis permanente hacia quien lo hace. Tienes que mostrar no ya solamente lo que piensas, sino un nivel de coherencia que no se le exige a cualquier otro. El viejo clich� de la izquierda caviar.S�, por ejemplo. Hay una exigencia hacia la izquierda que, de cara a los j�venes, intenta estigmatizarla: "Muy rojo, pero qu� bien vives, �no?". Desde la derecha, se intenta desautorizar y ridiculizar permanentemente a la persona comprometida. Es una tradici�n que forma parte de la batalla cultural, como si ser consciente de tus privilegios te inhabilitara para preocuparte por el resto. Se exige una pureza inalcanzable incluso, todo hay que decirlo, desde ciertos sectores de la propia izquierda. Forma parte del sectarismo general que existe en este pa�s.�Va a m�s la divisi�n?El algoritmo no ayuda porque te ofrece s�lo cosas que tienen que ver con tus h�bitos de escucha, de visualizaci�n y de lectura, con lo cual alimenta tus prejuicios y te impide desarrollarte en la sana tarea de escuchar cosas diferentes pol�tica y culturalmente. Por ejemplo, en la m�sica genera posiciones hegem�nicas de ciertos g�neros con los que es muy dif�cil competir. El algoritmo crea comunidades de gente con gustos afines, pero muy, muy, muy cerradas. Y eso pasa tambi�n en pol�tica porque alimenta tu sesgo de confirmaci�n, genera falsos consensos y c�maras de eco y no te educa para hablar con gente que piensa de forma diferente.�C�mo has logrado sobrevivir todos estos a�os a contracorriente?No lo s�. Supongo que cierto m�rito tiene, aunque suene algo vanidoso decirlo. Yo creo firmemente en lo que hago y se trata de eso: creer en lo que uno hace independientemente de las modas y del empe�o por estigmatizarte, apostar de verdad y tratar de hacerlo con honestidad. Si t� esperas que el p�blico te sea fiel, es indispensable tener esa misma fidelidad hacia ti mismo. Hay cierta tendencia a perseguir la viralidad de manera desesperada. Incluso me sorprende ver a gente de mi generaci�n subirse a la ola de la tendencia como loca y decir que ciertos fen�menos culturales son la hostia pese a serles ajenos. Te das cuenta de que es un ejercicio de impostura para formar parte del fen�meno y que no les llamen "pollaviejas".�C�mo recuerdas tu repentino salto a la fama? Bueno, tampoco fue tanto porque yo no sonaba en Los 40 Principales. En aquel momento, los cantautores son�bamos en M80 y yo no era la prioridad de mi compa��a de discos. Lo que sucedi� fue que, de manera muy consciente, decid� salir con Pap�, cu�ntame otra vez porque no quer�a empezar con la en�sima canci�n de amor que se perdiera en la marabunta. Quer�a significarme y resulta que la canci�n lleg� a la gente. Lo curioso es que yo cre�a que era una canci�n muy local y, de repente, funcion� muy bien tambi�n en Latinoam�rica. En ese contexto, me empezaron a ir muy bien las cosas y tuve mi momento de crisis. �Por el �xito?Claro, porque nadie est� preparado. Mira que quiero a Serrat y a V�ctor Manuel, pero el otro d�a me pareci� injusto que, a tenor de una entrevista con Quevedo en la que dec�a que agradec�a el �xito pero tambi�n era una maldici�n, se lo tomaron a chiste, diciendo que ellos cuanto mejor les iban las cosas, mejor se sent�an. Y no es verdad, no siempre es as�. Tienes un conflicto contigo mismo porque no sabes hasta qu� punto las cosas son reales. El �xito conlleva perder el control de muchas cosas en tu vida, verte sumido en una maquinaria y preguntarte si no eres s�lo un engranaje m�s. �Qu� fue lo que m�s te cost�?Cuando te van bien las cosas, de repente se acerca mucha gente a tu alrededor y no sabes distinguir qui�n est� porque realmente le interesa lo que haces y qui�n porque simplemente quiere sacar provecho de ti. No es f�cil gestionarlo cuando eres tan joven. Yo tengo la cabeza bien amueblada porque s� cu�les son mis or�genes y de d�nde vengo, pero aun as� tuve mi crisis y mi conflicto. El �xito repentino no es f�cil de gestionar en la cabeza porque la vida no es solamente eso y, a veces, el �xito te aleja de la realidad y te convierte en un gilipollas, un desconfiado o un producto. �Qu� es lo real? �Estas decisiones son de verdad m�as? �Me estoy alejando de lo que quer�a hacer? �Estoy siendo manejado? Me parece leg�tima esa duda. Yo no he llegado, ni mucho menos, al �xito de Quevedo, pero s� me tuve que detener y preguntarme si estaba haciendo lo que realmente quer�a.Adem�s, empezar desde arriba te garantiza que, antes o despu�s, te vas a dar la hostia.Eso pensaba, pero la verdad es que no, nunca he pasado una �poca muy jodida laboralmente. A ver, es que mis ambiciones son modestas y ser cantautor te permite ir con la guitarra al hombro y tocar en cualquier lado. Me he curtido tocando en los caf�s para 30 personas y, la verdad, siempre me ha ido bien. Soy un hombre de teatros, aunque eventualmente haga estadios, y me ha ido bien as�. No tengo conciencia de haberlo pasado mal. Soy consciente del privilegio que eso supone en mi oficio, pero se trata de tener unas ambiciones razonables, creer en uno mismo y ser muy prol�fico. He entendido bien mi lugar y he tratado de trabajar dignamente en el lugar que me tocaba en cada �poca.Por estas entrevistas han pasado muchos personajes que eran ya adultos en los 80, cuando t� eras un ni�o. Hay una imagen id�lica de aquella infancia, de 'La bola de cristal' al gran cine juvenil, todo alegre y feliz. �Lo recuerdas as�?Depende. La m�a s�, pero el pasado siempre se ficciona y se idealiza. Como en cualquier �poca, depende de d�nde vengas y qui�n seas. Es verdad que el ascensor social funcionaba por aquel entonces y cambi� las aspiraciones de mi familia. Mis abuelos eran gente de campo, la generaci�n de mis padres empieza a acceder a estudios universitarios y nosotros ya s� que podemos estudiar todos y crecemos en el Estado del Bienestar. En ese sentido s� que los 80 y los 90 fueron m�s felices o m�s optimistas, pero, por ejemplo, �t� crees que en nuestros institutos no exist�an homosexuales?Por supuesto, pero no lo supimos hasta muchos a�os despu�s.Claro, era algo que ni se hablaba. No creo que ellos fueran m�s felices de lo que lo ser�an hoy. O cuando apart�bamos jeringuillas para jugar al f�tbol en la calle. Hay una suerte de idealizaci�n, lo que pasa es que hay un cambio a peor determinante a la hora de comparar: el ascensor social se ha detenido y las perspectivas de futuro para un joven no son tan halag�e�as como eran, pero en lo dem�s no creo que la realidad sea mucho m�s dura. Es como cuando le decimos a un artista que sus primeros discos eran mejores. Muchas veces lo que echamos de menos no es lo que era �l, sino lo que �ramos nosotros cuando escuchamos esas canciones.Es cierto, pero los de los 80 y los 90 �ramos una generaci�n de j�venes que nos pod�amos quejar y movilizar por cuestiones que no ten�an que ver con lo m�s b�sico: lograr un trabajo decente y acceder a una vivienda. Eso lo d�bamos por hecho. Los de ahora, no.De hecho, la gran movilizaci�n de nuestra juventud fueron las acampadas del 0,7% que reivindicaban que se destinara ese porcentaje del PIB a proyectos de cooperaci�n y desarrollo. Esas protestas convocaban a la gente a la calle como loca. Ahora, algo as� se da por hecho, o sea que hemos mejorado como sociedad, pero es evidente que la perspectiva de los j�venes ha empeorado. Es un hecho. El Estado del Bienestar est� sufriendo. �Hasta qu� punto nuestros hijos van a tener la sanidad o las pensiones que tenemos nosotros? El populismo est� explotando esa situaci�n.Hay un horizonte de incertidumbre, pero eso no quiere decir que nos tengamos que instalar en el pesimismo porque el pesimismo es una herramienta pol�tica para desmovilizarnos, hacernos pensar que el futuro es una puta mierda y enfrentarnos unos con otros. Lo que hay que hacer ahora es resistir, bunkerizarse y esperar a que pase la tormenta. Toca militar en el optimismo aunque, a veces, el ruido de las redes sociales no lo ponga f�cil. La batalla cultural est� en los medios y en las redes sociales y determina una sensibilidad mayoritaria. Cuando dicen que los j�venes votan a la ultraderecha creo que no es un voto de adhesi�n ideol�gica al ideario y el programa que presenta, sino una patada de cabreo en el tablero. Por eso, hay que hacer un ejercicio de autocr�tica y ver c�mo ofrecerles alternativas que no supongan retomar ret�ricas y discursos que tienen mucho del fascismo de otro tiempo.�La generaci�n de los hijos de la democracia nos hemos acomodado y hemos fallado a la siguiente? Siempre digo que nuestra generaci�n no existe. Pap�, cu�ntame otra vez era un reproche de mi generaci�n a la de mis padres porque el relato que hab�an hecho de las d�cadas anteriores era edulcorado, pero es que nosotros ni siquiera hemos sabido construir un relato propio. Nuestra formaci�n sentimental e ideol�gica sucede cuando cae el muro de Berl�n y, con �l, los dogmas y las ideolog�as monol�ticas y f�rreas. Crecimos en una situaci�n de incertidumbre y, aunque se generaron movimientos en torno a la globalizaci�n, ese intento de armar un discurso propio no s� hasta qu� punto ha calado. Poco, me temo. Tambi�n es cierto que nos ha tocado vivir un modelo en colapso, con el capitalismo dando manotazos de ahogado y la guerra permanente. En el fondo, la crisis que vivimos es perpetua porque es el mismo modelo que trata de sobrevivir a trav�s de crisis y crisis y crisis. La pandemia o la crisis de la vivienda son expresiones de un modelo que colapsa y necesita alternativas que no se est�n dando y se intenta distraer a los j�venes con conflictos falsos. �C�mo cu�les?Ahora existe el discurso, que alientan muchos medios, de que hay que culpar a la generaci�n de los boomers de los problemas que tienen los j�venes. Culpar al pensionista en vez de al sistema y en vez de analizar los problemas estructurales que tiene. Decir que porque los jubilados tienen unas pensiones muy altas, los m�s j�venes no tienen acceso a una vivienda es una trampa del sistema para desviar la atenci�n. Es m�s f�cil se�alar a tu suegro que al sistema pol�tico, al gran fondo de inversi�n sin rostro o a la empresa que te tiene puteado con un contrato de precariedad absoluta.�Te sigues indignando como antes o te has acomodado?No he perdido la fe, pero he tomado una cierta distancia con respecto a la pol�tica partidaria en la que he participado y creo que es necesario participar. Lo que pasa es que ahora le toca a otra gente asumir el protagonismo que una vez asumimos otros. Me cuesta ya involucrarme tanto. Voy a expresarme siempre porque soy un animal pol�tico y me gusta, pero me siento muy poco atra�do por la pol�tica actual. Hice muchas campa�as porque cre�a y creo que la gente se tiene que implicar, pero en este momento me siento desencantado y alejado de todo aquello.El partido en el que colaboraste fue Podemos. �Qu� ha fallado en la nueva izquierda para que Pedro S�nchez se haya apropiado de gran parte de su espacio?Lo de siempre. Es una izquierda cainita, una izquierda sectaria, una izquierda que cre�a que estaba construyendo una nueva forma de hacer pol�tica, pero acab� cayendo en los problemas de siempre: las disputas internas y los debates te�ricos que no le interesan a la gente porque no son conflictos program�ticos sino de modelos de organizaci�n. Es estar con el piolet permanentemente amenazando la espalda del otro. Es m�s de lo mismo. M�s all� de lo que haya hecho el PSOE, el problema de la izquierda est� en s� misma, en esa infinita guerra interna y la incapacidad para entenderse. Andaluc�a es un ejemplo claro. Han decidido salir por separado, el resultado ha sido decente y nos quieren convencer de que la unidad no sirve para nada. Hay popes de la izquierda que dicen, incluso, que la unidad resta en vez de sumar. Lo he le�do y escuchado. Asumo que no compartes esa idea.Eso no hay por d�nde cogerlo. Son los jud�os de los que se re�an los Monty Python en La vida de Brian. Tienen un desapego de la realidad y un ensimismamiento que les aleja de la gente y no transmite ilusi�n ni a los chavales ni a nadie. La izquierda vive en una melancol�a constante. Hubo un momento en que lleg� Pablo Iglesias con un discurso de ganar, de ilusi�n y de alegr�a, pero ese discurso ha desaparecido totalmente. Tengo que reconocer que no tengo muy clara la soluci�n, creo que tienen que surgir nuevos liderazgos entre la gente joven. Tambi�n hay que decir que el sistema ha funcionado y ha contribuido a aniquilar esa ilusi�n con poder cambiarlo. �En qu� sentido?Hay un ejercicio de disciplinamiento permanente hacia quien se presenta pol�ticamente en la izquierda. Eso tambi�n me ha ocurrido a m�. Te van a hacer la vida imposible porque vas a ser sometido a un escrutinio constante. No s�lo t�, tambi�n tu pareja, tu hermano, tu padre. Y vas a pasarlo tan mal, que acaba siendo humano que te rindas.�Te arrepientes de haberte implicado tanto?Ni lo pienso porque es no hacerlo ni siquiera lo consider�. Soy como Jessica Rabbit, me han dibujado as�. Soy as� y ya no tengo remedio a estas alturas.�Coincides con la teor�a de que, al centrarse en las pol�ticas identitarias, la izquierda olvid� y perdi� a la clase trabajadora?No especialmente. Que se hayan perdido la calle, los barrios y el asociacionismo tiene que ver con el modelo de sociedad en el que vivimos: nosotros hac�amos fanzines en el instituto, nos formamos pol�tica y sentimentalmente en las asociaciones culturales de las facultades y todo eso ya no existe. La digitalizaci�n del mundo ha tenido un precio del que no somos conscientes. Nos vendieron la moto de que internet nos iba a comunicar e iba a generar comunidades y ha hecho lo contrario. Nos ha convertido en seres al servicio de un tecnofeudalismo que nos utiliza como servidores de contenido metidos en grupos identitarios cada vez m�s peque�os y m�s cerrados. El di�logo suena a cosa de viejos.Claro. Te da la sensaci�n de que todo el mundo piensa como t� y convierte en enemigo al que no lo hace. Te radicaliza en la intolerancia. Las redes sociales tienen un car�cter performativo que ha deformado incluso el di�logo pol�tico. Lo que se impone es el zasca, ya no se trata de tener un argumentario y lo ves en las intervenciones de los diputados. Pasa incluso tambi�n en vuestro oficio, con los titulares que buscan el clickbait o la espectacularizaci�n de las tertulias. Todos los c�digos de las tertulias del coraz�n se han trasladado a las pol�ticas. Hasta f�sicamente se os sit�a bien lejos para que teng�is que hablar a gritos. S�lo nos quedan los bares… y cada vez hay menos. Puede que sean el �ltimo reducto en el que se puede hablar con alguien que piensa diferente.�Qu� valoraci�n haces de la Transici�n? Pap�, cu�ntame otra vez era no s� si tanto como una impugnaci�n al relato de la Transici�n, pero s� una cr�tica. No niego su valor, pero tuvo sus d�ficits. Y, ahora que estamos hablando de Machado, es un hecho en todo lo que se refiere a memoria hist�rica. Cuando viajas por Latinoam�rica ves que existen museos memoriales por las v�ctimas y los represaliados, que se emplean recursos del Estado para identificar y localizar cuerpos y que se sigue haciendo un trabajo en aras de la memoria. Aqu�, el franquismo y la Guerra Civil se quitaron hasta de los libros de texto.Cuando estudiabas Historia de Espa�a en los 80 y los 90, eran casi una nota al pie.Se silenci� para no molestar, pero eso ha tenido un precio alto. �C�mo es posible en un pa�s democr�tico que una figura como Lorca est� sin localizar? �C�mo puede ser que haya cad�veres sin exhumar? �Qui�n no entiende algo tan humano como poder enterrar a los muertos con dignidad y ponerles unas flores? �C�mo puede ser que el Estado no invierta en eso y que suponga un conflicto pol�tico? �C�mo es posible que no haya un consenso a la hora de condenar el franquismo? Hace poco hablaba con una amiga portuguesa que me dec�a que una de las cosas maravillosas de la Revoluci�n de los Claveles es que genera un consenso entre la izquierda y la derecha, es un legado del pueblo portugu�s. Y en Alemania, salvo cuatro locos, a nadie se le ocurre reivindicar el nazismo. En Espa�a hay un hecho diferencial con respecto a Europa y es no haber interiorizado y naturalizado ese ejercicio de memoria y que cada vez que se intenta hacer pol�ticas al respecto haya quien diga que es reabrir heridas. Eso te dice que algo no se hizo bien en la Transici�n. Ahora, desde la derecha se reprocha a S�nchez haber devuelto a Franco a la arena pol�tica.Claro, les parece mal porque en cuanto intentas hacer un ejercicio de memoria hist�rica resulta que remueves el pasado. Hombre, decir que sacar un cad�ver de una cuneta es remover el pasado me parece tramposo, torticero y que no se ajusta a la realidad. A m� me dicen cada dos por tres que deje de escribir canciones sobre Franco y no tengo ni una puta canci�n sobre �l. Bueno, tengo una que habla de la memoria de mis abuelos que combatieron en el bando republicano. Una canci�n de las ciento y pico que he escrito. Tampoco parece demasiado, pero se nos reprocha como si fuera algo de lo que no se debe hablar y no entiendo por qu�. Es el pasado de todos y deber�amos afrontarlo como el resto de pa�ses, pero no hay manera.Tengo la sensaci�n de que, pese a las diferencias ideol�gicas, en los 80 hab�a ciertas l�neas comunes sobre c�mo construir Espa�a que ahora se han perdido totalmente.No lo tengo claro. En los 80 y los 90 tambi�n hab�a una disputa con respecto al proyecto que era Espa�a, con un terrorismo que estaba matando a gente y un nivel de violencia pol�tica brutal. El problema de los nacionalismos de este pa�s es un problema hist�rico que ya padeci� la Rep�blica y no se resuelve. Volvemos a lo mismo de las dos Espa�as. Eso tiene que ver con la Guerra Civil, con el complejo de la izquierda de no poder usar la bandera por c�mo se la ha apropiado el otro bando. Ser�a bonito acometer el proceso de resignificar la patria y la bandera para que vuelvan a ser de todos. Tengo que reconocer que hay ciertos discursos de la izquierda que me enervan. �Cu�les?Cuando le preguntas a seg�n qu� pol�tico de izquierda qu� es la patria y responde que la patria es la educaci�n y la sanidad p�blica. Vale, es verdad, pero la patria tambi�n son el bar, el pueblo de tu padre y la verbena, que te emocionen el paisaje, el terru�o y una procesi�n, aunque yo sea profundamente agn�stico. Eso tambi�n hay que reivindicarlo y la izquierda lo ha olvidado. Machado, Miguel Hern�ndez y toda esa generaci�n ten�an ese sentido de la patria. �Sabes cu�ndo sientes mucho la patria? �Cu�ndo?Cuando est�s fuera. Hay una canci�n muy bonita de Pablo Guerrero, Emigrante, que habla de unos espa�oles que se encuentran en Alemania y dice: "Porque lo pediste, s�lo por eso, una canci�n de Manolo Escobar tarareamos". Eso es la patria tambi�n, que te encuentras con un se�or en un sitio insospechado, cantes a voz en grito una canci�n que jam�s te ha gustado y eso te una. Hay una patria com�n a todos los espa�oles. Claro que la hay. Lo que pasa es que vivimos tiempos de polarizaci�n y ciertos discursos guerracivilistas se est�n recuperando.Comentabas antes que ‘Pap�, cu�ntame otra vez’ fue tu forma de pedir explicaciones a tus padres, �qu� explicaciones crees que te pedir�n tus hijos?Las mismas. Es ley de vida que un d�a tus hijos te digan: "�Esto era? �Esto es todo lo que tienes que ofrecernos?". El joven es orgulloso, ambicioso y tiene esa tendencia a impugnar el relato del padre, eso forma parte del crecimiento personal de todo hijo. El problema no es que me hagan ese reproche, porque yo creo que es lo pertinente, la movida es qu� diablos les contaremos.�Tienes esbozada la respuesta?Me parece fundamental poder decir que lo intentaste, que no te quedaste inm�vil y que lo sigues intentando porque, como dicen las madres de la Plaza de Mayo, la �nica lucha que se pierde es la que se abandona. Se trata de no resignarse, no caer en la tentaci�n de volverte acomodaticio y pasar de todo. Quiero ser capaz de decirles que sigo ah�, aunque ahora me toque acompa�arles mientras asumen el protagonismo, y que ojal� consigan lo que nosotros no conseguimos. Sobre todo, quiero decirles que no me rend�, que no es poco. De hecho, quiz� lo m�s dif�cil sea no claudicar en las actuales condiciones y, por ahora, no lo he hecho.










