Actualizado Domingo,

mayo

22:44Revivi� Aranjuez el esplendor de sus mejores tiempos que nada tienen que envidiar a estos. La Corrida de San Fernando volv�a no s�lo como acontecimiento taurino, sino tambi�n social, con las dos m�ximas figuras del toreo anunciadas juntas, otra vez: Morante de la Puebla y Roca Rey. Colgado el cartel de "No hay billetes" desde hace un mes, la ciudad del Tajo se convirti� en el epicentro de la jornada de toros, un hervidero de pasiones y una sart�n de personas, al modo de �cija, a 35 grados a la sombra. Presum�a el empresario Carlos Zuniga, con cierto dolor de cartera, de haber tirado la casa por la ventana con tanto lujo. No le faltaba raz�n, pero al final estos gastos no deben tomarse como derroche, sino como inversi�n, para el toreo y para la propia localidad de Aranjuez. Cuando cerca de las diez de la noche, el exultante gent�o paseaba en hombros a Pablo Aguado resucitado y a Morante, con toda su rotundidad a cuestas, todos daban por bien invertidas las tres calurosas horas. Al �nico a quien no le rent� la tarde ni la buena corrida de N��ez del Cuvillo fue a un emparedado Roca Rey.Regresaba a Morante del breve par�ntesis que ha supuesto su ausencia en Nimes, resentido del golpe de Jerez. A las 19.24, tres naturales colosales sentaban la cumbre de una faena de enorme asiento e inmenso pulso para ponerle a la embestida del cuvillo el paso que le faltaba. El toro ten�a la intenci�n (buena), el embroque (bueno), incluso el son (bueno tambi�n), todo mucho mejor al natural, pero no el final. Vio el maestro pronto el pit�n izquierdo, y nada m�s cimbrearse en el sabroso ayudado por alto le solt� la izquierda prometiendo los que vendr�an. La faena, adem�s de la reuni�n exacta, m�s que la perfecta redondez que ni hac�a falta, tuvo esa cosa maravillosa que dec�a Rafael de Paula: "El toreo es intenci�n". La intenci�n de torear como es. Y de ese modo la intenci�n de MdlP lati� en todo, concentr�ndose en el sitio donde muere el natural y nace el pase de pecho. Entre las dos intenciones, la del toro y el torero, prim� siempre la del torero: un derechazo brot� descomunal de la �nica serie diestra. El volapi� perfecto puso la r�brica para alcanzar la oreja.Pablo Aguado y Morante de la Puebla salen a hombros de la bicentenaria plaza de AranjuezEmilio M�ndez / Circuitos TaurinosRoca Rey despenaba a las 19.56 con un seguro espadazo un toro que hab�a manseado, con buen aire en los capotes, pero que alcanz� la muleta fundido, como enfermo. Ni caso ni causa.La sorpresa de la tarde salt� a las 20.06, cuando Pablo Aguado agarr� las banderillas. Nunca hab�a banderilleado en corrida oficial. Resolvi� con majeza dos pares al cuarteo -incluido un recorte a cuerpo limpio- y s�lo una banderilla ca�da en el par al quiebro desluci� el cierre, con la gente en pie. La manera de galopar del toro (Ponderoso, una pintura), ese tranco r�tmico, dot� de vida una bravura de clase superior cuando se tem�a por su quiebra f�sica. O fue la bravura la que impuls� todo. Pablo Aguado, tan desbocado como inspirado, alegre despu�s de pasar opaco por San Isidro desde las chicuelinas del saludo al supercalifr�stico quite por el mismo palo -soberbia la media tras perder pie y hacerse un autoquite-, le cort� las dos orejas y el rabo en una faena delicatessen. El pr�logo volte� la bicentenaria plaza de Aranjuez entre el arrebato con los ayudados de rodillas y la maravillosa cadencia de tres muletazos puesto en pie. Eso tuvo la faena entera, cadencia, yemas y vuelos tambi�n, sostenida la conjunci�n sobre la clase de Ponderoso. La pieza de "Granada" (Agust�n Lara) envolvi� la seda de Aguado. Qu� certific� su resurrecci�n con un espadazo. Cayeron las dos orejas y el rabo y, c�mo no, la vuelta al ruedo para el soberbio cuvillo, bravo hasta la muerte.Pablo Aguado y Morante de la Puebla salen a hombros de la bicentenaria plaza de AranjuezEmilio M�ndez / Circuitos TaurinosA las 20.56, Morante paseaba toda su rotundidad a cuestas con las dos orejas del cuarto, y no se sabe por qu� no el rabo. La obra fue esf�rica, maciza, plena de empaque. Brind� el genio aquel toro fuerte y abrochado a la Infanta Elena su particular concierto de Aranjuez. Otro toro importante, especialmente por la mano derecha. Los redondos fueron esf�ricos, ya digo, dibujando una �rbita lenta, profunda, sobre el eje de su figura y la ligaz�n; los pases de pecho fueron siderales, enganchando all� adelante y barriendo el lomo completo, de pit�n a rabo. Costaba y pesaba m�s el toro por la mano izquierda, y Morante tir� de �l con una verdad profunda. Cuando sali� del �ltimo pase de pecho, el desplante trajo toda la luz de Sevilla a su rostro. El volapi� orteguiano coloc� la guinda de la contundencia: dos orejas del tir�n.Roca Rey, ante el s�ndwich que le hab�an hecho, sali� a darlo todo con un quinto muy notable. Y lo preocupante es que, d�ndolo todo, despu�s de un principio que parec�a aquello no tom� vuelo, atacada la faena como el toreo. Un espadazo en los bajos. A las 21.25 forz� una sonrisa.Pablo Aguado y Morante de la Puebla salen a hombros de la bicentenaria plaza de AranjuezEmilio M�ndez / Circuitos TaurinosCerca de las 21.45 arrastraban las mulillas a �ltimo toro, que estrope� con su cara de vaca de capea el final. No fue malo, se dej� trajinar y Pablo estuvo seguro, otra vez, y eficaz con la espada. Lo izaron a hombros con el maestro, ya de noche, casi oculto su perfil de resucitado con el azabache de su traje. Pero ah� en el ruedo qued� su deslumbrante luz.