31/05/2026 a las 14:00h.

La calidad y la rapidez pocas veces van de la mano en las cocinas. Para que un plato tenga el valor que el cocinero y el cliente esperan, hace falta invertir en él delicadeza, precisión y concentración, unas habilidades que solo son compatibles con la paciencia. Esto es así cuando hablamos de la cocina casera y de la alta gastronomía; cuando se trata de la comida rápida la historia es distinta.

El modelo de negocio 'fast food' -por su nombre en inglés- depende enormemente de la agilidad de los procesos de cocinado. Estos negocios pueden sacar beneficio de sus hamburqguesas y otros productos de fácil consumo gracias a la optimización de los fogones y el bajo precio de sus ingredientes.

Ferran Adrià, el famoso cocinero de Hospitalet, asegura que estos restaurantes también ofrecen calidad a sus clientes. Lo caro y lo barato pueden llevar la etiqueta de calidad siempre que superen las expectativas del comensal, ya sean altas o bajas, en algún aspecto del servicio: el local, el sabor, la atención, la rapidez, el ticket final...

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