Olga RodríguezBruselas. Servicio especial 31/05/2026 00:05 La capital irlandesa es la meca europea de las grandes empresas tecnológicas procedentes de Estados Unidos. Irlanda no solo tiene condiciones fiscales ventajosas, sino que además, tras el Brexit, es uno de los dos únicos países en los que el inglés es el idioma oficial, junto a Malta. Sin embargo, el aumento de la población y la reducción de la oferta han provocado una crisis de vivienda que, a su vez, tiene consecuencias para atraer talento. En Barcelona, el problema está en el horizonte.Compañías como Ryanair han decidido ofrecer soluciones habitacionales para sus empleados en Dublín. Sin embargo, para las pequeñas y medianas empresas la situación es más difícil. Alrededor de un 25% de las pymes han perdido empleados porque no encuentran viviendas adecuadas en sus lugares de trabajo, según una encuesta de los auditores públicos de Irlanda.Los altos precios de la vivienda también frenan la llegada de estudiantes extranjerosEn la capital catalana, la crisis de vivienda es la mayor preocupación para los trabajadores extranjeros, según el séptimo Monitor de Talento Internacional, una encuesta realizada a cerca de 800 profesionales. En la última década, Idealista calcula que el precio medio del metro cuadrado en alquiler se ha disparado un 46% en Barcelona.Esta es una de las consecuencias de las que alerta el informe elaborado por el Parlamento Europeo sobre la crisis de vivienda en el viejo continente. Sus autores consideran que este problema “se ha convertido en un obstáculo para la competitividad de Europa” y que “crea dificultades para que las empresas encuentren una mano de obra adecuada”. El responsable del informe, el eurodiputado popular Borja Giménez, apuntó a La Vanguardia que “hay que pasar de considerar la vivienda una infraestructura social a hacerlo como infraestructura económica”.El 25% de las pymes de Irlanda ha perdido empleados por no encontrar un lugar donde vivirPara Giménez, la crisis de vivienda es un problema de competitividad global. “Barcelona no compite internamente, lo hace con todo el mundo. Atrae talento de todo los rincones del planeta”, definió. Por ello, la situación de Dublín puede ser un “aviso a navegantes de lo que puede ocurrir en el futuro y por lo que es tan importante tomar las medidas adecuadas”, advirtió.Una delegación de la Comisión de Vivienda de la Eurocámara visitó esta semana la capital irlandesa para conocer iniciativas que buscan paliar esta crisis de vivienda. Tras la visita, la eurodiputada Irene Tinagli (S&D) señaló que las dificultades para atraer talento causadas por la falta de vivienda serán más graves en ciudades “como Barcelona o Lisboa, donde los salarios son particularmente bajos”.Además, alertó de que las consecuencias no son únicamente para empleados, sino que la vivienda también supone un freno para la llegada de estudiantes internacionales. En este sentido, cree que únicamente las grandes tecnológicas, “capaces de pagar mejores salarios” seguirán atrayendo talento.Únicamente las grandes tecnológicas, “que pagan mejor”, seguirán atrayendo talentoLa delegación visitó un complejo urbanístico a las afueras de Dublín, Cherrywood, que intenta minimizar el impacto medioambiental de la construcción. Es uno de los ejemplos que puso Tinagli sobre las soluciones a las que solo pueden acceder empleados con salarios elevados. “Hay mucho talento extranjero y los precios no son baratos, pero pueden pagarlos porque trabajan para grandes tecnológicas. Habría que ver cómo de sostenible es el modelo, si es accesible para jóvenes”, se preguntó.Los eurodiputados coinciden que la solución para la crisis de la vivienda pasa por construir más. “Barcelona no puede renunciar a atraer talento”, afirmó Giménez. “Lo que hay que hacer es buscar nuevas zonas de expansión de Barcelona. Sabemos que la regulación puede ser excesiva, que hay excesiva burocracia, que hay que movilizar suelo, que hay que reducir impuestos… Son medidas que estamos planteando con el objetivo de impulsar la construcción y también la innovación en este ámbito”, resumió.Tinagli, por su parte, recordó la necesidad de crear proyectos público-privados y de utilizar los fondos europeos al alcance de los Estados miembros. “Las soluciones están ahí. Existen”, subrayó.Publicación elaborada en el marco del proyecto ‘Europa de Vanguardia’, con el apoyo del Parlamento Europeo y siguiendo el criterio editorial de 'La Vanguardia'Bruselas. Servicio especial