El Gobierno de Pedro Sánchez afronta su momento más complicado en ocho años de mandato. Dos nuevos escándalos —el caso Zapatero y los pagos a Leire Díez por una red de espionaje contra jueces y fiscales— han hundido el ánimo del bloque progresista.
¿Cuál es la estrategia del Ejecutivo? Sánchez confía en que la visita del Papa, el Mundial y las vacaciones estivales amortigüen el golpe. Pero el desgaste acumulado es mayor en cada ciclo, y la preocupación por un hundimiento definitivo ha calado incluso entre aliados del Gobierno.
¿Quién moverá ficha primero? Los socios —PNV, Junts, Sumar— no quieren sostener a Sánchez en horas bajas, pero tampoco abrir la puerta a un Gobierno PP-Vox. El bloqueo favorece, por el momento, al presidente.
La financiación ilegal, la nueva amenaza. El PSOE teme una posible imputación por financiación ilegal.
El PP espera sin mover un músculo. Feijóo contempla la situación con tranquilidad: no tiene intención de impulsar una moción de censura por ahora y prefiere esperar a unas elecciones que considera inevitables. Calcula que le darán una mayoría aplastante.















