Por estas horas, el Gobierno de España respira un clima de asfixia total. Acorralado por una red de escándalos judiciales que salpica desde exmandatarios históricos hasta su propio círculo familiar íntimo, el presidente Pedro Sánchez atraviesa una semana clave para intentar frenar el colapso de su Gobierno. El desorden llega desde varios frentes, la presión de sus aliados está al límite y su capacidad de resistencia se pondrá a prueba como nunca antes. Este miércoles 24, el mandatario deberá comparecer ante el Congreso para dar explicaciones e intentar calmar a los socios parlamentarios que sostienen su administración. El principal detonante de esta crisis es el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, investigado por tráfico de influencias y lavado de dinero. En su reciente declaración ante la Justicia, Zapatero no logró convencer al magistrado sobre su inocencia y se rehusó a justificar el origen de un lote de joyas tasado en 1,3 millones de euros, que la Policía secuestró de una caja fuerte en su oficina. La “hemorragia de credibilidad” del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tiene otros frentes abiertos de extrema gravedad. A la durísima condena de 24 años de prisión que acaba de recibir el exministro de Transporte, José Luis Ábalos, se le suma el laberinto judicial de su sucesor en la secretaría de organización partidaria, Santos Cerdán. Este último está en la mira por haber orquestado presuntamente una campaña sucia, financiada con fondos del propio partido, destinada a desprestigiar a quienes investigan la corrupción gubernamental.