Nueve horas pendiendo al vacío, apoyadas en un pequeño columpio, cuyo único punto de apoyo era la puerta de la casa de Mariano Ordaz. Así resistieron estoicamente dos activistas de Acciones en Altura el pasado 7 de abril para impedir que los antidisturbios ejecutaran el desahucio de este jubilado de 67 años. No lograron su cometido y el inquilino acabó abandonando la que fue su casa desde que nació.PublicidadConsiguieron mantener la esperanza durante casi una jornada entera, mientras decenas de vecinos rodeaban el portal, a la espera de lo que pudiera pasar. Finalmente, tras horas de negociación, el equipo de salvamento, con el apoyo de una grúa, descolgó a las escaladoras.Era la tercera vez que realizaban una maniobra similar con la intención de paralizar un lanzamiento. El primero fue el de Zohra, en Lavapiés. Más tarde fue el turno de Mariano, un vecino de Vallecas. Hasta ahora no han conseguido frenar las órdenes judiciales, pero sí han conseguido impulsar Bomberos contra los desahucios, una plataforma de profesionales que defiende que su labor no es intervenir en estas situaciones.En 2024, a raíz de la primera actuación, "empezó a moverse una corriente interna" dentro de este cuerpo de salvamento. "No solo en Madrid, sino en muchos otros territorios del Estado. Estaban indignados por haber sido utilizados para ejecutar el desalojo sin que hubiese ninguna necesidad de rescatar a nadie", relatan a Público miembros de Acciones en Altura, que prefieren mantener el anonimato "por seguridad". Las dos mujeres que actuaron en el caso de Ordaz estuvieron varias horas detenidas y no es la primera vez que enfrentan causas judiciales.Esa ola de enfado se materializó en la creación del grupo crítico con los desahucios a principios del año pasado: "Están haciendo un curro brutal, sumando a cada vez más compañeros. Abren debates internos, cuestionan las órdenes de mandos superiores, elaboran protocolos de actuación ante estas situaciones… Con Mariano ya empezamos a ver los frutos".PublicidadEl Sindicato de Inquilinas aseguró durante el desahucio de Mariano que una parte importante del Cuerpo de Bomberos se negó a facilitar la intervención policial dentro del domicilio. En un primer momento se limitaron a asegurar a las escaladoras, pero, "bajo las órdenes de un alto mando", otros rescatistas las bajaron de las cuerdas. "Fue una maniobra completamente fuera de lugar a nivel técnico y profesional, pero nos quedamos con la parte positiva. Puede que la próxima vez sea muy diferente", consideran los protagonistas del acto.Saben que esta no es una solución definitiva ni aplicable a todos los casos. De hecho, una de sus labores más complejas es decidir cuándo y cómo intervenir. Aun así, creen que es una fórmula diferente para "escalar el conflicto e involucrar a más sectores en la lucha por la vivienda". En este caso, a los bomberos.Son profesionales entrenadosDesde este colectivo prefieren no enfocar el reportaje en el caso de Mariano, que es el que más visibilidad les ha dado recientemente. Lo más impactante de este último suceso fue su duración, pero también los complejos movimientos de la grúa y los profesionales implicados para descolgar a las escaladoras.Publicidad"Fueron algo más de nueve horas. Evidentemente esto no es casualidad ni suerte. Si se pudo estar tanto tiempo y en esas circunstancias fue gracias a que detrás hay un entrenamiento, de preparación física y mental, así como para poder prever distintos escenarios y contemplar sus riesgos", sostienen.Los activistas dejan claro que ellos nunca improvisan, que no actúan de forma espontánea y que no dejan su seguridad al azar: "Es muy importante que esto se sepa. Cuando hacemos estas cosas, no necesitamos ser rescatadas. No estamos en peligro. A efectos de riesgo, nuestra situación es parecida a la de cualquier persona que sale a escalar o va a un rocódromo".Bajo el punto de vista de esta agrupación, el papel de los bomberos debe ser "atender emergencias donde hay una situación de peligro, no colaborar para poner fin a una protesta pacífica". Ponen un ejemplo muy gráfico: aunque tengan a su disposición camiones cisterna, nunca se les llamaría para resolver una concentración a "manguerazos". "Otra cosa es que la Policía o algún mando de bomberos tome decisiones negligentes y realmente nos intente poner en peligro", denuncian."Gracias a haber participado en estos tres desahucios hemos aprendido muchas cosas que nos van a permitir lograr el objetivo de detener el próximo", subrayan. Según relatan, en estas últimas experiencias han vivido momentos muy tensos: "Amenazas directas de policías diciendo que iban a cortar las cuerdas, el uso de la radial a pesar de que sabían el peligro que suponía, presión psicológica brutal…". Tanto Sumar como Podemos exigieron explicaciones al Ministerio de Interior por las decisiones tomadas durante el desalojo de Mariano, en el que se filtró el supuesto audio de un agente "amenazando a las escaladoras con tirar la puerta".PublicidadAcciones en Altura está formado por militantes implicados en diferentes movimientos sociales y actúan como una herramienta integrada "por y para los mismos". Además de participar en intentos de desalojo, están detrás de los boicots a las lonas de Desokupa en 2023 o de las acciones de protesta contra la embajada de Israel y McDonald's. También desplegaron una gran pancarta en Sol en apoyo a la Acampada de Palestina e hicieron lo propio durante la Vuelta ciclista a España. Por esta última actuación, fueron imputadas Las ocho de Becerril."A pesar de la espectacularidad de nuestros actos puntuales nos gustaría que no se desviase el foco de lo verdaderamente importante: acudir a las asambleas y organizarse cada día para conseguir todo lo que nos pertenece como clase trabajadora", concluyen.