Max Estrada MadridActualizado Viernes,
mayo
22:47Cuando se habla de meses de gastos altos, la mente recurre de inmediato a enero, con la resaca de los regalos navide�os y el A�o Nuevo, o a septiembre, marcado por la vuelta a la escuela y la factura de las vacaciones de verano. Estas son las cuestas tradicionales. Periodos que obligan a ajustar el presupuesto y, recortar el consumo o el ahorro para destinar el gasto en esos empacios temporales. Sin embargo, �qu� ocurre si a este calendario de facturas le sumamos una pendiente m�s? La cuesta de primavera, de mayo, junio y principios de julio, concentra una avalancha de bodas, bautizos, comuniones y confirmaciones. A diferencia de un concierto o un cumplea�os, la asistencia a estos eventos sociales se percibe como un compromiso ineludible. El desembolso en regalos, vestimenta y log�stica a menudo con desplazamientos incluidos y alojamientos, da forma a una nueva cuesta estacional.A fin de cuentas, esta presi�n recae sobre todo en quienes tienen copado el calendario de eventos: "Llevo seis bodas desde abril, no hay bolsillo que lo aguante", relata Paula Qu�lez, una joven de 30 a�os que ha tenido que rechazar algunos compromisos por los costos econ�mico que esto trae. "En un viaje de un fin de semana fuera, m�nimo 300 euros te dejas seguro. Luego, lo que suele dar la gente de regalo es entre 150 y 200 euros, s� que te puedes ir a un vestido de 40 o 50 euros si quieres, pero vamos, m�nimo eso te gastas seguro tambi�n". Con este recuento, el c�lculo alcanza los "cerca de 500 euros por boda", se�ala.Afrontar seis bodas repartidas de forma ininterrumpida entre abril y agosto genera, a la larga, un problema m�s para ella, en especial "cuando el precio de todas las cosas sube much�simo", asegura Paula. Como explica, al cobrar un salario normal y enfrentarse a los altos precios del alquiler, su capacidad de ahorro ante un evento extra "se queda reducida a lo m�nimo". El impacto de esta espiral de celebraciones exige un gran esfuerzo econ�mico, hasta el punto de tener que renunciar al descanso.Este agotamiento econ�mico coincide con el an�lisis de Jos� Manuel Corrales, profesor de Econom�a y Empresa de la Universidad Europea, quien advierte sobre una "escalada social del gasto" impulsada por celebraciones que se han sofisticado hasta convertirse casi en "mini-bodas". "Se genera una expectativa impl�cita que las familias tratan de cumplir, derivando en una inflaci�n de costes sociales que tensiona especialmente a las clases medias", explica Corrales.Adem�s, estima que una familia media que enfrente eventos en mayo y junio sufre un desembolso agregado de entre 2.500 y 5.000 euros en apenas seis u ocho semanas. Seg�n sus c�lculos, una comuni�n supone un gasto de entre 2.000 y 4.000 euros; asistir a una boda cuesta entre 300 y 600 euros por invitado; y una graduaci�n a�ade entre 150 y 500 euros adicionales.La principal consecuencia macro y microecon�mica de esta espiral de gasto primaveral es el recorte directo del presupuesto reservado para viajar en julio o agosto. Al financiarse muchas veces con el mismo ahorro destinado a las vacaciones, las familias se ven obligadas a reducir d�as de viaje, elegir destinos m�s econ�micos o, directamente, renunciar al descanso de verano. Ante esta amenaza Corrales afirma que las personas "deber�an sentirse legitimadas a adaptar el nivel de gasto a su situaci�n, evitando din�micas de sobreconsumo que comprometan su estabilidad financiera a medio plazo".Una presi�n que no discrimina generacionalmente y que sintieron Ubaldo Capote y Mar�a Castro, estos �ltimos meses. "Fueron tantos regalos...", dice Capote. Con 67 y 68 a�os respectivamente, vieron en estos meses un gasto superior al que normalmente hacen: "Yo creo que fueron como 300 euros por lo menos fuera de presupuesto del mes", confiesan al intentar hacer el recuento de sus compromisos y sacar cuentas. Este matrimonio de jubilados, vio c�mo su agenda familiar se avecinaba a principios de mayo hasta el cierre del mismo. Su lista de eventos primaverales parece interminable: la confirmaci�n de dos nietos, una primera comuni�n, la graduaci�n de bachillerato de otro..."No somos personas que estamos en etapa productiva econ�micamente tenemos que administrar muy bien lo que recibimos". Ante la acumulaci�n de festejos, procuraron que el desembolso se mantuviera en un margen limitado, calculando "un promedio de unos 30, 35 euros cada uno", dice Mar�a. Sin embargo, la dificultad de acertar con un detalle que guste a los j�venes y que a la vez se ajuste a sus bolsillos es un desaf�o, ya que, "encontrar algo que se adapte a tu presupuesto cuesta" a esto, suman una esperanza: "ojal� que no venga ninguna celebraci�n m�s para que llevemos mejor los gastos".















