Las vacaciones de verano son las más esperadas del año. Por lo general es cuando podemos disfrutar de más tiempo de descanso, lo que nos ayuda sin ida a desconectar por completo de nuestro intenso día a día habitual. Por ese motivo, no deberían convertirse en una tortura financiera al regreso a la rutina en el mes de septiembre. Sin embargo, la realidad es que muchos hogares cometen año tras año el mismo error: reservan sus vacaciones solo teniendo en cuenta el precio del hotel y del transportes. Y los demás gastos lo cargan en la tarjeta de crédito para aplazar el pago, un craso error que puede convertirse en una deuda que acompañe a la familia durante meses, incluso años."Si para poder viajar hay que aplazar los pagos, tirar de tarjeta de crédito o confiar en que el gasto se compensará en septiembre, el viaje no está dentro del presupuesto. No se trata de renunciar a descansar, sino de dejar de confundir vacaciones con improvisación financiera", advierten desde el comparador financiero HelpMyCash."El coste real incluye comidas, gasolina o transporte local, actividades, seguros, excursiones, aparcamiento, peajes y pequeños gastos imprevistos que siempre terminan apareciendo durante el viaje. Y ese número casi siempre es bastante más alto de lo que parecía al reservar". En esos gastos, según los cálculos realizados por esta compañía, una familia de cuatro personas -dos adultos y dos niños- puede desembolsar fácilmente entre 150 y 250 euros al día en un destino nacional, por lo que en un viaje de diez días estaríamos hablando de entre 1.500 y 2.500 euros solo en destino, sin contar el desplazamiento principal ni el alojamiento. Si para financiar este gasto hay que recurrir, por ejemplo, a las tarjetas de crédito, cuyo interés medio supera el 18%, acabaremos pagando unos intereses de entre 270 y 450 euros en caso de que lo abonemos en un corto plazo. Para evitar sustos, desde HelpMyCash recomiendan lo siguiente. "El presupuesto debería dividirse en cuatro bloques: transporte, alojamiento, manutención diaria multiplicada por el número de días e imprevistos". Otra regla prudente a seguir es añadir un 10% extra al total previsto "porque en vacaciones siempre aparece algún gasto inesperado: una comida más cara de lo previsto, un taxi, una maleta con sobrepeso o una actividad que surge sobre la marcha". "La pregunta importante no es ¿cuánto cuesta el hotel?, sino '¿cuánto nos va a costar todo el viaje desde que salimos de casa hasta que volvemos?. Si esa cifra no se ajusta al ahorro disponible, la única solución es ajustar", ya se con menos días de vacaciones, otro destino, un alojamiento más barato o fechas distintas. "Lo irresponsable no es viajar más barato. Lo irresponsable es viajar por encima de las posibilidades y pagar intereses por ello", concluyen desde el comparador financiero.Una 'bola de nieve' que nos conduce al sobreendeudamientoLa ausencia de planificación conduce en muchas ocasiones a los consumidores al sobreendeudamiento como consecuencia del conocido como 'efecto bola de nieve', que hace referencia a la acumulación incontrolada de deudas. Sería parecido al resultado que se produce cuando una bola de nieve rueda sobre la ladera de una montaña: al principio es pequeña, pero conforme va descendiendo va acumulando más nieve y su tamaño es cada vez mayor.Y es que cuando no podemos afrontar la devolución de los pagos exigidos por las entidades de crédito y nos vemos obligados a volver a solicitar otro préstamo para hacer frente al anterior tenemos un serio problema. No en vano, esta decisión "conduce directamente al peligroso 'efecto bola de nieve', que genera la acumulación de deudas por la incapacidad de ir devolviendo las anteriores", asegura Asufin."El sobreendeudamiento es uno de los principales problemas que se presentan cuando no llevamos un control de nuestras finanzas. Si no prestamos atención a ir aumentando nuestros ahorros en un determinado porcentaje y los ingresos que recibimos se equiparan casi con los gastos, nuestro bolsillo sufrirá daños que costarán revertir", afirma el Banco Santander en su página web.Las tarjetas de crédito, los minicréditos o las tarjetas revolving son alguno de los productos financieros existentes que pueden acabar generando el 'efecto bola de nieve' debido a que sus altos intereses acaban convirtiendo la deuda en inasumible para muchos ciudadanos.