Actualizado a 07/07/2026 10:29

Una preocupación compartida entre gran parte de la ciudadanía en estos últimos años es que cada vez cuesta más estirar el salario a final de mes. La mayor presión fiscal y la inflación —superior al 20% en el último lustro— ahoga la capacidad de ahorro. “Especialmente porque no solo hay que fijarse en la subida generalizada de los precios, sino en qué productos se han encarecido más, que son los esenciales”, comenta Albert López Ayora. El economista y asesor financiero resume en tres estrategias qué puede hacer el consumidor para, en la medida de lo posible, intentar contrarrestar el efecto que tiene en su bolsillo la actual carestía de la vida.

En cualquier caso, requerirá planificación e incluso cambio de hábitos. “Tampoco quiero promover la idea de que dejando de consumir un café al día te podrás comprar tres pisos, pero sí que es cierto que hoy en día es más importante que nunca gastar de manera consciente, tener un buen presupuesto familiar, ver exactamente dónde se encarecen más nuestros gastos mensuales e intentar ajustarlos”, explica el asesor financiero en el último episodio del podcast 'Bolsillo'.

En este sentido, no hay que pasar por alto que los productos esenciales, como los alimentos —que han subido un 36% en cinco años—, así como la vivienda, pesan en mayor medida en las economías domésticas con ingresos bajos y medios. Esto provoca una mayor dificultad para encajar estas y otras partidas esenciales en el porcentaje máximo del presupuesto que debería destinarse a gastos fijos, que no debería sobrepasar el 50% del total de ingresos, con el fin de destinar el resto a ocio, gastos variables, ahorro e inversión.