Los precios encadenan dos meses de subidas, pero ya no presionan tanto como en 2022, cuando se incendiaron y la inflación alcanzó niveles inéditos en cuatro décadas. En julio, el Índice de Precios al Consumo (IPC) aumentó un 2,7%, muy lejos del 10,8% marcado exactamente hace tres años. La escalada de los alimentos también ha aflojado y ha seguido la estela de la inflación general: los comestibles se encarecieron un 2,7% en el séptimo mes del a...

ño. Aunque el precio de varios artículos repuntó por encima de la media, por ejemplo los huevos, otros se abarataron con fuerza, como el aceite de oliva y el azúcar. Desde julio de 2021, la referencia anterior a la crisis inflacionista que provocó la invasión rusa de ucrania, los alimentos y bebidas no alcohólicas se han encarecido un 33% según el INE. Aunque los consumidores han paliado parte de ese golpe reduciendo las cantidades y lo que compran. Un análisis de la cesta de compra básica realizado por EL PAÍS arroja un encarecimiento del 16% en cuatro años.

La simulación de esa compra estándar se ha realizado a partir de la cesta básica que en su día diseñó el Ministerio de Consumo y de los datos de gasto real en alimentos que publica el Ministerio de Agricultura. Estos últimos reflejan que los ciudadanos no se han quedado de brazos cruzados ante el vendaval inflacionario, apuntando a una reducción del consumo per cápita. Además de cestas más pequeñas, hay más marca blanca y se buscan más las promociones, según la consultora especializada Kantar.