Hay ciudades que conservan restos romanos y luego está Lugo. La ciudad gallega puede presumir de tener la única muralla romana del mundo que todavía se conserva completa rodeando todo su casco histórico. Más de dos kilómetros de piedra que siguen abrazando la ciudad casi diecisiete siglos después de su construcción y que han convertido este enclave en uno de los grandes tesoros históricos de España.

La muralla fue levantada entre los siglos III y IV alrededor de la antigua Lucus Augusti, nombre romano de Lugo. Según la leyenda, no se construyó para proteger una ciudad, sino un bosque sagrado dedicado al emperador Augusto. Aquel supuesto “Bosque Sagrado de Augusto” habría dado origen incluso al nombre actual de la ciudad.

Hoy ese bosque es un misterio, pero la muralla sigue completamente en pie. Rodea el casco histórico con un perímetro de unos 2.200 metros, alcanza en algunos puntos los siete metros de ancho y todavía conserva 71 torres de las 85 originales. Caminar por su adarve permite contemplar la ciudad desde una perspectiva completamente distinta y entender la dimensión defensiva que tuvo Lugo durante la época imperial romana.

Además, lo afirma la propia web oficial de la Xunta de Galicia, “la muralla romana que rodea la ciudad de Lugo es la única del mundo que se conserva entera”. Y es ese carácter excepcional hizo que fuese declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.