Solo con recetaEn las plataformas de la televisi�n p�blica, incluso los veteranos se dejan contagiar por una invidencia gravemente infantil, s�ntoma de ausencia de cualquier tipo de vida intelectualLa presentadora Mercedes Mil�.EMActualizado Viernes,
mayo
23:23Audio generado con IAA LA CAMAAz�car, especias y muchas cosas bonitas fueron los ingredientes escogidos para crear a las Supernenas. Para las estrellas de la televisi�n espa�ola de los 90 solo hubo que a�adir ajo y pepino, pues el primero, con su alicina, y el segundo, cucurbitacina mediante, canalizan la capacidad de omnipresencia y regurgitaci�n que a�n hoy las caracteriza. En �poca de gazpachos informativos, conservan a�n el poder de la repetici�n.Con frecuencia algunas de sus posaderas paran en el sof� de Broncano. Si se carga uno de paciencia y Manuel Carrasco, emperador de la m�sica de supermercado, y su euforia por pagar impuestos lo permiten, alg�n animal televisivo har� aparici�n. En su turno, Mercedes Mil� asegur� que a Zapatero le han tendido una trampa. Todo, contaba ella seri�sima, se trata de un montaje.Una ve a Mil� enredada en su convencimiento y el alma comienza a tirarle hacia los pies. Tiene la catalana la predisposici�n del ni�o que ve en su abuelo disfrazado al rey Melchor. Hierve en el fervor de quien debe justificar cada gesto de aquel en quien ha externalizado su "br�jula moral", ya que de lo contrario el andamiaje psicol�gico sobre el que ha construido su mirada se vendr� abajo. Acusa el nervio de la ceguera elegida y el maltrato aceptado, de, es decir, un s�ndrome de Estocolmo intelectual.La presentadora es solo la melena visible de la tribu. Gabilondo, listo a sus 83 para volver a TVE, ser� el timbre vocal. Se alertaba Henar �lvarez por la desaparici�n de �ngels Barcel� de la radio. �No estar�an, se preguntaba, comenzando a desaparecer las voces cr�ticas?La �nica a cuyas formas deber�a querer adherirse es a la de Alsina, que reducir� su influencia para aumentar las horas de sue�o. No hay gloria en la autoexplotaci�n. Aqu� todos la vamos a palmar. Hay que procurar que la muerte no nos pille entre bombillas led y moquetas. Como un antigripal, Wild Wild Country, en Netflix.ABUSO ESCOLARSe rumorea que Apple prepara un modelo de Airpods con c�mara integrada. Microv�deos y microbios podr�n salir juntitos de las orejas. El invento, m�s inquietante aun que esas gafas fotogr�ficas con las que los inescapables, universales, graciosetes incomodan a amigos y desconocidos en bodas y salidas nocturnas, habr�an resultado util�simos para documentar el momento preciso en el que las pizarras digitales de algunos centros educativos de Andaluc�a se sincronizaron y, en mitad de clase, un hackeo las puso a cantar Deb� tirar m�s fotos, de Bad Bunny. Al c�sar lo que es del c�sar y al papa lo que es del papa, que tiene m�s raz�n que el santo que aspira a ser: para proteger la dignidad humana, la inteligencia artificial debe ser desarmada. M�s de 35 grados y la voz de tubo de escape infiltrada entre ra�ces cuadradas. Hay que ser malaje.Cada ocho horas durante tres d�as, Magnifica humanitas, de Le�n XIV.










